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Naturalia A.C.

La demanda de cubrebocas se ha incrementado exponencialmente, trayendo una nueva amenaza mundial: miles de mascarillas invadiendo playas, vertederos y océanos de todo el mundo, y alterando los ecosistemas y su biodiversidad por la acumulación de desechos, producto de la cultura “usar y tirar”.
Los cubrebocas, si no son eliminados de manera correcta, acaban en calles, océanos, ríos y bosques, contaminando el planeta y matando a infinidad de animales, como en el mar, donde tortugas, peces, medusas y otras especies los terminarán comiendo al confundirlos con alimento. Las aves, curiosas y en busca de alimento o materiales para sus nidos, lo único que logran es enredar en sus picos y patas las ligaduras que acaban atándolas mortalmente. Su acumulación en los mantos acuíferos también representa un peligro directo para la vida, incluso humana.

¿Qué podemos hacer para contrarrestar este tipo de contaminación?

A menos que pertenezcas al sector salud y requieras cubrebocas quirúrgico desechable, utiliza los de tela y lávalos diario.
En caso de los cubrebocas desechables, una vez usados, se deben cortar en pedazos y colocar en una bolsa aparte, para evitar que el virus se propague, pues de acuerdo con la OMS el manejo incorrecto de estos residuos podría generar un efecto de rebote en la diseminación del coronavirus, al ser un importante foco de contagio presente por un largo periodo, ya que se calcula que tardan alrededor de 450 años en descomponerse.

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