Carlos Urquidi G.
Fotografías: esucesos
Chihuahua, Chih.- La conmemoración del Día Internacional de las Mujeres este 8 de marzo 2025 en Chihuahua capital estuvo marcada por la abrumadora realidad de miles de mujeres marchando por las calles— sí, miles ya que rebasaron las 10 mil— quienes no solo tuvieron que toparse por segundo año consecutivo con un centro histórico amurallado, más mucho más que en 2024, ya que ahora no solo los edificios fueron ‘protegidos’ por mandato de autoridades estatales y municipales sino hasta con calles completas cerradas con murallas de fierro y bloques de concreto, además de agresiones por agentes policiales vestidos de civiles pero ni nada pude detener las consignas de reclamo ante un hecho que aún mantiene números alarmantes en el país en general y en Chihuahua en particular: la violencia contra las mujeres.
La manifestación comenzó a las 4:30 de la tarde en la glorieta a Pancho Villa siendo la primera en cambiar su fisonomía al convertirse en espacio de pintas y caídas de algunos de sus baratos azulejos.
El contingente comenzó a moverse por toda la avenida Universidad rumbo a la Plaza del Ángel, se acompañaban unas con otras, otras con unas y todas juntas, las paredes eran su lienzo, como cada año, nada que no se sepa, nada que no se apoye o desdeñe según cada criterio personal.
Previo al día, previo a la marcha, la decisión gubernamental y municipal de amurallar y cerrar las calles revivió el debate, calentando los ánimos de las colectivas y movimientos que cuestionaron de forma rotunda la decisión bloquear el acceso a dos símbolos de la exigencia de justicia ante los feminicidios: la ‘Cruz de clavos’ y la placa que señala el lugar del asesinato de la activista Marisela Escobedo, “la gobernadora de Chihuahua secuestra la ‘Cruz de clavos’ con vallas metálicas, sitio emblemático donde históricamente el Movimiento Estatal de Mujeres conmemora el 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres”.




La desgarradora realidad en viva voz de las mujeres
Las mujeres avanzaban más calles con cantos y consignas, desde las ya representativas ‘ni una más’ y ‘ni una menos’ hasta muchas más como: ‘no se celebra, se lucha’, ‘no es normal que todas tengamos una historia de abuso o acaso’, ‘quiero vivir, no sobrevivir’, ‘el planeta es mujer’, ‘nos faltan un chingo’.
En este 8M 2025 sobresalieron varios aspectos:
—La asistencia de más niños y niñas con sus pancartas y hasta para intervenir las vallas metálicas con sus mensajes del tema sobre sus propios dibujos, ‘menos machitos, más michitos’, bajo el resguardo de sus mentoras, ‘si mañana soy yo, cuida a mis alumnas’.
—La presencia de más perritos, ‘nos quitaron todo que hasta mi perrita ladra por justicia’.
—La enorme exposición de nombres de hombres, fotos y demás señas acusados de agresores, abusadores, violentadores, deudores y hasta de violadores.
—También aumentaron los gritos y pintas en contra de la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, ‘no cuentes conmigo’, ‘Maru no apoya’ y una enorme manta con la leyenda ‘Maru no es aliada, es privilegiada’ a la entrada de la “Rotonda de los chihuahuenses ilustres”, debajo de la estatua del Ángel, además de pintas en su interior.




El discurso oficial: cuentan conmigo
El contingente llegó al Ángel y la mega muralla metálica se convirtió en lienzo, ‘para qué quieren los monumentos limpios en un país lleno de sangre’, no quedó un solo espacio libre para una letra más, para un reclamo más.
La plaza se cimbró, el ruido era ensordecedor al golpeteo de las vallas con lo que se tuviera a mano y con los gritos.
En la escalinata del Ángel, las mujeres tras un megáfono contaban sus historias, todas y cada una de ellas, desgarradoras.
Mujeres de todas las edades recreaban su proceso de sufrimiento, de impotencia y sobre todo de sacar fuerza para empoderarse.
El viento frío se llevaba volantes, listones morados y hasta hojas oficiales de denuncias que nunca fueron atendidas, que se quedaron en papel. El frío ya se hacía sentir.
Los gritos subieron de volumen, eran de apoyo a dos jovencitas que lograron trepar a lo más alto de una de las vallas para lanzar lo que pudieran contra quienes estuvieran detrás. Ahí permanecieron.
Y luego el humo comenzó a aparecer, una fogata alimentada con cables tomaba fuerza e iluminaba de forma espectral el acero que impedía el libre tránsito a las manifestantes.
Todas se unieron a alimentar el fuego, ese elemento señalado como renacimiento, como sagrado, como divino y asociado ancestralmente a la energía, la asertividad y la pasión… Prometeo robó el fuego a los dioses para proteger a los humanos, que de otro modo estarían indefensos, pero fue castigado por esta ayuda…
Simbolismos pensados o no, la fogata lucía imponente.
Mientras las mujeres marchaban los medios de comunicación saturaban redes sociales con el mensaje de la gobernadora chihuahuense, “reafirmo mi compromiso en seguir trabajando por un futuro más justo en el que cada mujer pueda vivir libre de violencia y discriminación. No están solas, cuenta conmigo”…




La agresión llegó vestida de civil
Y luego más gritos también de apoyo pero ahora de horror, la alerta corrió como pólvora de viva voz y por el altavoz, “se están llevando a varias compañeras, ayuden, cuiden sus bloques”.
Y sí, era real: elementos de la policía estatal vestidos de civil arrastraban a varias manifestantes hasta una patrulla.
Las mujeres corrieron para brindar ayuda pero fui imposible, fueron repelidas a golpes y tres mujeres fueron detenidas con lujo de fuerza. La patrulla se perdió en las calles.
El contingente se reagrupó y no las dejarían sola, “vamos a Fiscalía, vamos por las compañeras” y ellas, también desaparecieron en unos minutos para ir en busca de sus amigas y aliadas.
Los agentes amenazaron a las manifestantes con un martillo, las detuvieron y arrastraron hasta subirlas a una patrulla, una de las representantes de los colectivos narró los hechos, “son cuatro las detenidas, las arrastraron por el pavimento, tratamos de detenerlos pero nos echaron la patrulla encima, se fueron a la calle que va a la Niños Héroes y ahí suben a cinco hombres policías estatales vestidos de civiles con mazos y martillos y se para otra Suburban blanca con vidrios polarizados a esperar que se suban los desgraciados evitando que pudiéramos liberar a las compañeras”.
Legó la noche, los drones surcaban los cielos y, mientras la gente abandonaba las calles de la ciudad y la oscuridad imponía su reino, —pues hasta el alumbrado público apagaron — la noticia de que la gobernadora del estado había sido hospitalizada de emergencia recorría las noticias, intentando minimizar lo que había ocurrido horas antes.
La misma historia, una historia de tantas en la que las mujeres son las protagonistas pero como víctimas. Punto, hasta aquí.

