Agencias
Nepal, Katmandú- Las grandes multitudes de jóvenes que se manifiestan desde el lunes en Nepal crecen a pesar del toque de queda impuesto por el gobierno y exigen poner fin a la arraigada corrupción de la élite política del país y la falta de oportunidades económicas, especialmente el empleo, deja un rastro de destrucción sistemática.
Las protestas son lideradas por personas de entre 13 y 28 años y se hacen llamar ‘Generación Z’ y han dejado un saldo de 22 personas muertas, la dimisión del primer ministro, más de 400 heridos y el incendio de la Corte Suprema, el Parlamento y otros edificios gubernamentales.
La represión de que fueron objeto ayer martes, “para controlar la situación y garantizar la seguridad de Nepal y los nepalíes”, y el cierre de redes sociales como Facebook, Instagram, WhatsApp, YouTube y X encendió más los ánimos de los manifestantes que volvieron a salir a las calles a exiger el respeto de sus derechos.
Los organizadores dicen que las protestas no se deben solo a la prohibición de las redes sociales, sino que reflejan la frustración generacional por las escasas oportunidades económicas.
Nepal, un país del Himalaya con 30 millones de habitantes, es conocido por su historia política turbulenta y por haber tenido más de una decena de gobiernos desde que hizo la transición a una república tras abolir su monarquía de 239 años de antigüedad en 2008, luego de una guerra civil que duró una década.
La economía de Nepal depende en gran medida del dinero que envían los nepalíes residentes en el extranjero. Más de un tercio (33,1 %) del PIB de Nepal proviene de remesas personales, según datos del Banco Mundial, cifra que ha aumentado de forma constante en las últimas tres décadas.

La ira y el hartazgo de los jóvenes
—El primer ministro de Nepal, KP Sharma Oli, renunció a su cargo este martes tras la violenta represión de las protestas juveniles contra la corrupción, que dejó al menos 19 muertos y cientos de heridos, “he renunciado al cargo de primer ministro con efecto desde hoy para dar pasos hacia una solución política y la resolución de los problemas”.
—Los disturbios, iniciados ayer lunes bajo el nombre de ‘protesta de la Generación Z’ contra la corrupción rampante, el nepotismo y las restricciones a las redes sociales, se intensificaron rápidamente tras la agresiva respuesta de las fuerzas de seguridad.
—La mayoría de los muertos y heridos eran jóvenes manifestantes que recibieron disparos de la policía. Muchos lesionados permanecen hospitalizados en estado crítico.
—Hoy, las manifestaciones se habían extendido por todo el país con edificios gubernamentales -incluido el Parlamento en Katmandú, la capital nepalí-, y oficinas de partidos políticos incendiados.
—Las casas de algunos líderes políticos fueron atacadas, las comisarías fueron invadidas y el aeropuerto internacional fue cerrado.
—El primer ministro fue evacuado en helicóptero de su residencia oficial y su dimisión se anunció poco después.
—Varios ministros federales y provinciales, así como parlamentarios, también han renunciado en protesta por la gestión de las manifestaciones, lo que ha agravado las consecuencias políticas.
—Entre las casas incendiadas se encontraban las de Sher Bahadur Deuba, líder del mayor partido, el Congreso Nepalí, el presidente Ram Chandra Poudel, el ministro del Interior, Ramesh Lekhak, y el líder del Partido Comunista de Nepal Maoísta, Pushpa Kamal Dahal. También se incendió una escuela privada propiedad de la esposa de Deuba, Arzu Deuba Rana, actual ministra de Relaciones Exteriores.
—Rajyalaxmi Chitrakar, esposa del ex primer ministro nepalí Jhalanath Khanal, murió este martes tras sufrir graves quemaduras cuando manifestantes incendiaron su vivienda en Katmandú con ella dentro.
