Chihuahua, Chih.- Su nombre era Lizbeth Lucero Zapién Urbina, era maestra de la Escuela Normal Experimental Miguel Hidalgo y el pasado 20 de mayo su cuerpo sin vida fue encontrado en su domicilio en Parral, presentaba heridas en la cabeza y en el cuello producidas por arma blanca y signos de estrangulamiento, el Servicio Médico Forense confirmó que la causa de su muerte fue traumatismo craneoencefálico. Tenía 46 años.

Cinco días antes de su asesinato, la maestra Lucero, había denunciado a su expareja de agresión y amenazas y el presunto asesino, Gustavo Alonso Chávez Chávez, fue vinculado a proceso y liberado. A ella no se le brindó protección alguna.

Fue la propia titular la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia (FEM), Wendy Chavez, quien confirmó que la víctima sí había presentado una denuncia por violencia desde el pasado 24 de abril ya que un día antes, 23 de abril, había sido agredida física y verbalmente por su expareja, además de amenazarla con quemarla.

El presunto feminicida es director de la primaria Luis Estavillo Muñoz, en Jiménez, y desde el día en que la maestra Lucero fue asesinada dejó de acudir a laborar. Nadie sabe de su paradero. Pues se encontraba en libertad condicional.

Colectivos y familiares de la víctima aseguran que ningún protocolo sirvió para proteger su vida y exigen justicia, “alzamos la voz también para exigir una investigación en contra de la FEM, quienes con su omisión permitieron que el día de hoy nos falte Lucero. Su feminicidio había sido advertido, y no hicieron nada por protegerla; el silencio de las autoridades también es un crimen”.

Maestros, colectivos y familiares han salido a las calles de Chihuahua para exigir justicia, “a Lucero la mataron dos veces: cuando ignoraron su denuncia y cuando su agresor le arrebató la vida”.

La fiscal también señaló que se está revisando el procedimiento oficial durante la integración de la carpeta de investigación pero, “reservo detalles que pudieran afectar el trabajo de los investigadores y el avance del caso”.

Cronología de una cadena de errores sistematizados

23 de abril: la agresión directa

La expareja de la víctima la agredió e intentó rociarla con gasolina para quemarla viva.

24 de abril: la primera denuncia

Lucero acudió al Ministerio Público para denunciar a su expareja por intentar quemarla viva, se solicitaron y ratificaron medidas de protección inmediata y a pesar de ello la denuncia solo fue catalogada como violencia familiar.

6 al 15 de mayo: lo tuvieron y se les fue

El agresor fue notificado de la imputación de los cargos el 6 de mayo y la audiencia se realizó el 15, y la jueza, aunque vinculó al acusado le permitió seguir el proceso en libertad y dictó medidas cautelares como el no acercarse ni comunicarse con la víctima: No se brindó vigilancia ni seguridad para Lucero.

20 de mayo: un feminicidio anunciado

Al presunto feminicida le bastaron solo cinco días para lograr su cometido: cámaras de vigilancia lo captaron entrando a la casa de la víctima por la madrugada y salir dos horas después. Se encuentra prófugo. El cuerpo de la maestra mostraba violencia extrema.

23 de mayo: las omisiones oficiales

La fiscal Wendy Chávez aceptó que el caso será revisado por Control Interno y determinar si hubo negligencia, pues, aceptó también que, “el riesgo estaba identificado desde el inicio”.

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