Crímenes de odio: una escalofriante y creciente realidad

C. Urquidi / especial / esucesos

En lo que va del año se han producido alrededor de 250 tiroteos múltiples en Estados Unidos, la suma de víctimas ya el millar y 250 de ellas murieron, a este dato hay que agregar las masacres de El Paso, Texas; Dayton, Ohio y en Chicago, que se dieron seguidas en menos de 24 horas este fin de semana.
En El Paso, la cifra de víctimas mortales rebasa los 20 y en Ohio, 9.
El autor del tiroteo en el centro comercial de El Paso, Patrick Wood Crusius, joven blanco de 21 años, condujo nueve horas para provocar la masacre, cerca de mil kilómetros desde su lugar de residencia en las afueras de Dallas.
El dato inicial (253 tiroteos, contado los tres del fin de semana) es escalofriante y aterrador por la cantidad, que significa un aumento de este tipo de hechos, ya que un grupo que lucha contra la violencia en Estados Unidos (Everytown for Gun Safety) verificó 110 tiroteos masivos entre enero del 2009 y julio del 2014 y otro estudio revela que de 2006 hasta 2017 hubo 271 incidentes con un total de 1358 víctimas.
Así, los tiroteos masivos se han triplicado desde 2011.

El odio acuña nuevos términos

Antes de ello ni existía el término de “tiroteo masivo”, surgiendo como tal en 2012 y 2015, definiéndolo como: un incidente de homicidio múltiple en el que cuatro o más víctimas son asesinadas con armas de fuego, en un solo evento.
O más directamente: Cuatro o más personas asesinadas por un tirador.
Un tercio de los tiroteos masivos del mundo ocurridos entre 1966 y 2012 tuvieron lugar en los Estados Unidos siendo los tiradores hombres blancos que actúan en solitario, en la mayoría de los casos.
¿Pero qué lleva a convertirse en un asesino múltiple?.. los estudios revelan factores como, la facilidad para conseguir un arma, enfermedad mental, venganza por cosas del pasado, deseo de fama, imitar a un asesino mediático y simplemente el odio, además de la normalización de la violencia en su entorno inmediato.
La mayoría de los eventos revelan el odio, por ello, en los 80’s saltó el término (como fenómeno, no como concepto legal) “crimen de odio” o “hate crime” son simple y llanamente actos criminales cometidos con motivo de un prejuicio.
Es cualquier agresión contra una persona, un grupo de personas, o su propiedad, motivado por un prejuicio contra su raza, nacionalidad, etnicidad, orientación sexual, género, religión o discapacidad.
Remitamos: En definitiva, un crimen de odio es un acto ilegal que incluye una selección intencional de una víctima basada en un sesgo o prejuicio del perpetrador contra el estatus real o percibido de la víctima. Las víctimas de los crímenes de odio incluyen minorías étnicas y religiosas, gais, lesbianas, bisexuales y personas con limitaciones físicas o mentales; siendo el mayor determinante de los crímenes de odio el sesgo racial y étnico (APA, 1998).
También, tras los asesinatos múltiples o seriales, surgió el término “copycat”, utilizado para definir el fenómeno social de la imitación y en contextos criminológicos, refie a un crimen de imitación (o crimen copycat), imitando a un asesino en serie (serial killer).

Un recuento de sangre inocente: de iglesias hasta escuelas

El tiroteo de Las Vegas de 2017, el más mortífero de la historia reciente dejó 59 muerto, incluyendo al perpetrador, los motivos no se aclararon pues se suicidó, aunque destaca el arsenal que poseía; la masacre de la discoteca Pulse de Orlando cobró 50 vidas, el terrorista juró lealtad al Estado Islámico antes del ataque, fue acribillado por la policía. La mayoría de las víctimas eran de origen hispano, y se considera el más violento y mortal en contra de la comunidad LGBT; en la masacre de Virginia Tech el 16 de abril de 2007 en el Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia murieron 33 personas. El asesino, un estudiante, dejó en un manifiesto, con fotos y vídeos, su odio y resentimiento hacia la sociedad en general; los niños también han sido víctimas, en 2012, en la Escuela Primaria de Sandy Hook de Newtown,Connecticut, murieron veinte niños y seis adultos. El perpetrador primero mató a su madre, una gran defensora de las armas y dueña de los rifles usados en la masacre, y al final terminó suicidándose;
También en las iglesias ha llegado el horror; un exsoldado dado de baja de ejército con deshonor, con antecedentes de violencia doméstica entró a la Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs en Texas, matando a 26 personas; en 1992, en la cafetería de Luby en Killeen, Texas, al grito de “odio a las mujeres, a los negros, a los hispanos, a los homosexuales” , un hombre acabó con la vida de 23 personas, 14 de ellas eran mujeres.
Estados Unidos tiene la mayor posesión de armas per cápita del mundo con 120,5 armas de fuego por cada 100 personas.
90 millones de estadunidenses acumulan cerca de 270 millones de pistolas, escopetas y rifles de asalto, en el 47% de los hogares del país se cuenta con un arma, mínimo.
El debate político, social y mediático el 20 de abril de 1999 cuando dos estudiantes, Eric Harris y Dylan Klebold, asesinaron a 12 de sus compañeros y a un profesor en la escuela secundaria de Columbine en Colorado, Estados Unidos.
Los dos perpetradores imitaron masacres anteriores, documentaron en video el arsenal que poseían y cómo los tenían en sus propias casas, además de que ya había sido detenidos. Eric Harris creó un sitio de internet donde escribió sobre su odio general a la sociedad, y su deseo de matar a quienes lo molestaban.
La masacre de Columbine encendió el debate sobre las leyes de control de armas, las subculturas y el acoso, la seguridad de las escuelas con políticas de cero tolerancia, la cultura de las armas, los marginados, el uso de antidepresivos farmacéuticos por los adolescentes y el uso excesivo de Internet.

De El Paso, Ohio y Chicago, el odio latente

Sobre el presunto asesino del centro comercial de El Paso, se le atribuye un manifiesto racista en el que destaca, “En general, apoyo al tirador de Christchurch y su manifiesto. Este ataque es una respuesta a la invasión hispana de Texas. Ellos son los instigadores, no yo. Simplemente estoy defendiendo a mi país del reemplazo cultural y étnico provocado por una invasión”.
Y agrega, “en realidad, la comunidad hispana no era mi objetivo antes de leer ‘El gran reemplazo’. Este manifiesto cubrirá las razones políticas y económicas detrás del ataque, mi equipo, mis expectativas sobre qué respuesta generará esto y mis motivaciones y pensamientos personales”.
El jefe de la Policía de El Paso, Greg Allen, dijo que las autoridades están examinando el documento e indicó que el tiroteo puede tener «un posible nexo con un crimen de odio» sin dar más detalles, mientras la investigación sigue en curso.
El analista internacional Benjamín Prado dijo que el tiroteo refleja el patrón de muchos actos similares ocurridos previamente en EE.UU; «es una reflexión del nacionalismo blanco que se ha recrudecido en este país y es producto de la política y la retórica del actual presidente, Donald Trump».
Tras los tres tiroteos seguidos que vivió Estados Unidos durante el fin de semana, los políticos aseguran que el presidente es el responsable de lo sucedido por sus discursos de odio.
“Donald Trump es responsable de esto. Él es responsable porque está avivando los temores, el odio y la intolerancia”, dijo el senador Cory Booker, uno de los precandidatos demócratas a la elección presidencial 2020.
Demócratas llamaron a tomar medidas más estrictas en el control de armas, y otros hablan del resurgimiento del nacionalismo blanco y la política xenófoba. Punto, hasta aquí.

Colofón:

El estudiante de la Universidad de Wyoming Matthew Wayne Shepard, de 21 años, pasada la medianoche del 7 de octubre de 1998 conoció a James McKinney y Russell Arthur Henderson, ambos también de 21 años.
McKinney y Henderson con engaños llevaron Shepard a un lugar en Laramie, ahí, lo golpearon, torturaron y dejaron vivo, atado a una cerca.
Shepard fue encontrado 18 horas después de su ataque. Murió el 12 de octubre de 1998 en el hospital.
Los asesinos no fueron imputados por un delito de odio, ya que ningún estatuto criminal de Wyoming estipula tal ofensa como delito pero sí derivó en nuevas legislaciones.
El expresidente Bill Clinton intentó, sin éxito, extender la ley federal sobre delitos de odio para incluir individuos gay y lesbianas, mujeres y personas con discapacidades
El 20 de marzo de 2007, se creó la Ley Matthew Shepard pero la enmienda fue abandonada debido a oposición demócrata antiguerra, grupos conservadores y el entonces presidente George W. Bush.
El 10 de diciembre de 2007, el Congreso agregó delitos de odio a un proyecto de Autorización del Departamento de Defensa, pero no logró ser aprobado.
Barack Obama se comprometió a que la Ley Matthew Shepard fuera aprobada por el Senado, lográndolo el 22 de octubre de 2009, la medida entró en vigor el 28 de octubre de 2009. Punto, hasta aquí.