Se acaban las “Noticias del Imperio”, muere Fernando del Paso

 

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Ilustraciones: Kabeza

Guadalajara, Jal.- El escritor, dibujante, pintor, diplomático y académico mexicano Fernando del Paso murió hoy miércoles a los 83 años en su casa de Guadalajara, la ciudad donde se asentó con su familia a partir de 1992, tras más de dos décadas de carrera diplomática entre Londres y Paris.
Fernando del Paso Morante nació el 1 de abril de 1935 en la Ciudad de México, en un domicilio ubicado en la Colonia Roma, en Orizaba 150. Desde sus primeros años mostró inclinación por el dibujo y la literatura, las cuales desarrollaría en su vida adulta.
Es especialmente reconocido por tres extensas novelas que son consideradas como algunos de los mejores exponentes de la narrativa mexicana del siglo XX: “José Trigo” (1966), “Palinuro de México” (1977) y “Noticias del Imperio” (1987).
En 2015 le fue concedido el Premio Cervantes.
Autor de textos publicitarios para varias agencias entre 1955 y 1969, es becado por el Centro Mexicano de Escritores (1964-1965), la Fundación Guggenheim (1970-1981) o la Fundación Ford (1971).
En 1994 ingresa en el Sistema Nacional de Creadores como emérito y, en junio de 2009, entra en la Academia Mexicana de la Lengua con un discurso sobre el sefardí.
A su primer libro, el poemario “Sonetos de lo diario” (1958), le sigue la aparición de su primera novela, “José Trigo”, distinguida en 1966 con el Premio Xavier Villaurrutia, que abre una trilogía completada por “Palinuro de México”, galardonada en Venezuela con el Premio Rómulo Gallegos de 1982, y “Noticias del Imperio” (1987).
Del Paso siempre transmitió en sus novelas “el sentido de la Historia”, a modo de tributo al pasado y a sus protagonistas, sobre todo a Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica, efímeros emperadores de México entre 1864 y 1867.
También cultivó el género policíaco, en el que debuta con “Linda 67: Historia de un crimen” en 1995, cinco años después de que un infarto agudo debilitara su salud. Y ha publicado cuentos, “Cuentos dispersos” (1999), y ensayos como “El coloquio de invierno, con Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez” (1992) o “Memoria y olvido, vida de Juan José Arreola” (1994); además de las piezas teatrales “La loca de Miramar” (1988), “Palinuro en la escalera” (1992) y “La muerte se va a Granada” (1998).
El 21 de abril de 2016 el escritor depositó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes un legado que permanecerá guardado hasta el 21 de abril de 2116.