Mensaje por el Día Mundial del Teatro 2019

El Día Mundial del Teatro se creó en 1961 por el Instituto Internacional del Teatro (IIT). Se celebra todos los años el 27 de Marzo por los centros del IIT y la comunidad teatral internacional. Se organizan distintos eventos de teatro nacional e internacional para resaltar esta ocasión. Uno de los más importantes es la distribución del Mensaje Internacional tradicionalmente escrito por una personalidad del teatro de talla mundial invitada por el Instituto Internacional del Teatro.

«El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera»

Federico García Lorca:

Carlos Celdrán

El Instituto Internacional del Teatro (International Theatre Institute ITI) ha dado a conocer el Mensaje del Día Mundial del Teatro correspondiente a 2019, cuyo autor es el director de escena, dramaturgo, educador teatral y profesor cubano Carlos Celdrán.
Celdrán es un destacado dramaturgo, director teatral y pedagogo. Es director artístico y general de Argos Teatro, grupo que funda en 1997. Actual Presidente del Centro Nacional del ITI en Cuba (Instituto Internacional de Teatro). Cursó estudios de Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte y se graduó en 1985 con la obra Catálogo de señales.
Nació en La Habana, el 22 de septiembre de 1963, fue graduado de honor en la especialidad de Teatrología y Dramaturgia del Instituto Superior de Arte de Cuba.

Mensaje por el Día Mundial del Teatro (27 marzo, 2019)

Antes de mi despertar en el teatro, mis maestros ya estaban allí. Habían construido sus casas y sus poéticas sobre los restos de sus propias vidas. Muchos de ellos no son conocidos o apenas se les recuerda: trabajaron desde el silencio, desde la humildad de sus salones de ensayo y de sus salas llenas de espectadores y, lentamente, tras años de trabajo y logros extraordinarios, fueron dejando su sitio y desparecieron. Cuando entendí que mi oficio y mi destino personal sería seguir sus pasos, entendí también que heredaba de ellos esa tradición desgarradora y única de vivir el presente sin otra expectativa que alcanzar la transparencia de un momento irrepetible. Un momento de encuentro con el otro en la oscuridad de un teatro, sin más protección que la verdad de un gesto, de una palabra reveladora.
Mi país teatral son esos momentos de encuentro con los espectadores que llegan noche a noche a nuestra sala, desde los rincones más disímiles de mi ciudad, para acompañarnos y compartir unas horas, unos minutos. Con esos momentos únicos construyo mi vida, dejo de ser yo, de sufrir por mí mismo y renazco y entiendo el significado del oficio de hacer teatro: vivir instantes de pura verdad efímera, donde sabemos que lo que decimos y hacemos, allí, bajo la luz de la escena, es cierto y refleja lo más profundo y lo más personal de nosotros. Mi país teatral, el mío y el de mis actores, es un país tejido por esos momentos donde dejamos atrás las máscaras, la retórica, el miedo a ser quienes somos, y nos damos las manos en la oscuridad.
La tradición del teatro es horizontal. No hay quien pueda afirmar que el teatro está en algún centro del mundo, en alguna ciudad o edificio privilegiado. El teatro, como yo lo he recibido, se extiende por una geografía invisible que mezcla las vidas de quienes lo hacen y la artesanía teatral en un mismo gesto unificador. Todos los maestros de teatro mueren con sus momentos de lucidez y de belleza irrepetibles, todos desaparecen del mismo modo sin dejar otra trascendencia que los ampare y los haga ilustres. Los maestros de teatro lo saben, no vale ningún reconocimiento ante esta certeza que es la raíz de nuestro trabajo: crear momentos de verdad, de ambigüedad, de fuerza, de libertad en la mayor de las precariedades. No sobrevivirán de ellos sino datos o registros de sus trabajos en videos y fotos que recogerán solo una pálida idea de lo que hicieron. Pero siempre faltará en esos registros la respuesta silenciosa del público que entiende en un instante que lo que allí pasa no puede ser traducido ni encontrado fuera, que la verdad que allí comparte es una experiencia de vida, por segundos más diáfana que la vida misma.
Cuando entendí que el teatro era un país en sí mismo, un gran territorio que abarca el mundo entero, nació en mí una decisión que también es una libertad: no tienes que alejarte ni moverte de donde te encuentras, no tienes que correr ni desplazarte. Allí donde existes está el público. Allí están los compañeros que necesitas a tu lado. Allá, fuera de tu casa, tienes toda la realidad diaria, opaca e impenetrable. Trabajas entonces desde esa inmovilidad aparente para construir el mayor de los viajes, para repetir la Odisea, el viaje de los argonautas: eres un viajero inmóvil que no para de acelerar la densidad y la rigidez de tu mundo real. Tu viaje es hacia el instante, hacia el momento, hacia el encuentro irrepetible frente a tus semejantes. Tu viaje es hacia ellos, hacia su corazón, hacia su subjetividad. Viajas por dentro de ellos, de sus emociones, de sus recuerdos que despiertas y movilizas. Tu viaje es vertiginoso y nadie puede medirlo ni callarlo. Tampoco nadie lo podrá reconocer en su justa medida, es un viaje a través del imaginario de tu gente, una semilla que se siembra en la más remota de las tierras: la conciencia cívica, ética y humana de tus espectadores. Por ello, no me muevo, continúo en mi casa, entre mis allegados, en aparente quietud, trabajando día y noche, porque tengo el secreto de la velocidad.
Carlos Celdrán (Cuba)

Mensaje del Día Mundial Del Teatro, por Isabelle Huppert

El Instituto Internacional del Teatro (International Theatre Institute ITI) da a conocer el Mensaje del Día Mundial del Teatro correspondiente a 2017, cuya autora es la actriz francesa Isabelle Huppert.

Bueno, aquí estamos otra vez. Reunidos de nuevo en primavera, 55 años después de nuestra reunión fundacional, para celebrar el #DíaMundialDelTeatro2017. Un solo día, 24 horas, que comienzan de la mano del Teatro NO y del Bunraku que pasan por la Ópera de Pekín y el Kathakali, brillando entre Grecia y Escandinavia, de Esquilo a Ibsen, de Sófocles a Strinberg, entre Inglaterra e Italia, de Sara Kane a Pirandello, y también Francia entre otros, donde nos encontramos, y donde París es la ciudad del mundo que atrae a más grupos de teatro internacional. En esas 24 horas podemos ir de Francia a Rusia, de Racine y Molière a Chejov, e incluso atravesar el Atlántico para acabar en un Campamento californiano, tentando a jóvenes a reinventar, quizás, el teatro.
De hecho, el teatro renace cada día de sus cenizas. No es sino una convención que hay que abolir incansablemente. Así es como sigue vivo. El teatro tiene una vida abundante que desafía el espacio y el tiempo, y las obras más contemporáneas se nutren de los siglos pasados, los repertorios más clásicos se hacen modernos cada vez que son subidos de nuevo a escena.
El #DíaMundialDelTeatro no es pues, obviamente, un día cualquiera de nuestras vidas que deba ser tomado de forma banal. Hace revivir un inmenso espacio-tiempo y, para evocarlo, querría citar a un dramaturgo francés tan genial como discreto, Jean Tardieu. Hablando del espacio, se pregunta “cuál es el camino más largo para ir de un punto a otro.” Sobre el tiempo, sugiere “medir, en décimas de segundo, el tiempo que se tarda en pronunciar la palabra ‘eternidad’ ”. Sobre el espacio-tiempo, también dice: “Antes de dormir, fija tu mente en dos puntos del espacio, y calcula cuánto tiempo se tarda, en un sueño, en ir de uno a otro”.
Es la frase “en un sueño” la que siempre me da vueltas en la cabeza. Pareciera que Jean Tardieu y Bob Wilson se hubieran encontrado.
También podemos resumir nuestro #DíaMundialDelTeatro, citando las palabras de Samuel Beckett que hace decir a Winnie en su estilo expeditivo: “¡Oh, qué hermoso día habrá sido!”.
Al pensar en este Mensaje que tengo el honor de que me hayan pedido que escriba, he recordado todos los sueños de estas escenas. Por eso puedo decir que no he venido a esta sala de la UNESCO yo sola. Todos los personajes que he interpretado en escena me acompañan. Personajes que parecieron irse cuando caía el telón, pero que han cavado una vida subterránea en mí, dispuestos a ayudar o destruir los personajes que les sucedieron. Fedra, Araminte, Orlando, Hedda Gabbler, Medea, Merteuil, Blanche Dubois… Me acompañan también todos los personajes que he adorado y aplaudido como espectadora. Y por eso es por lo que pertenezco al mundo. Soy griega, africana, siria, veneciana, rusa, brasileña, persa, romana, japonesa, marsellesa, neoyorkina, filipina, argentina, noruega, coreana, alemana, austriaca, inglesa, realmente del mundo entero. Esa es la auténtica globalización.
En 1964, con ocasión de este #DíaMundialDelTeatro, Laurence Olivier anunció que, tras más de un siglo de lucha, por fin se acababa de crear en Inglaterra un teatro nacional que él quiso transformar inmediatamente en un teatro internacional, al menos por su repertorio. El tenía muy claro que Shakespeare pertenecía al mundo.
Me ha encantado saber que el primer Mensaje de estos Días Mundiales del Teatro, en 1962, se le confió a Jean Cocteau, por ser autor del libro “La vuelta al mundo en 80 días otra vez”. Yo he dado la vuelta al mundo de forma diferente. La he dado en 80 espectáculos u 80 películas. Incluyo aquí películas en las que no distingo entre hacer teatro o cine, que sorprende cada vez que lo digo pero es cierto, es como es. Ninguna diferencia.
Al hablar aquí no soy yo. No soy una actriz. Soy solo uno de esos incontables personajes gracias a los cuales el teatro sigue existiendo. Es un poco nuestro deber. Y nuestra necesidad. Cómo expresarlo… Nosotros no hacemos que el teatro exista. Es gracias al teatro que nosotros existimos.
El teatro es muy fuerte, resiste, sobrevive a todo, a las guerras, a las censuras, a la falta de dinero. Es suficiente con decir “la escena es un escenario vacío de un tiempo indeterminado” y hacer entrar a un actor. O una actriz. ¿Qué va a hacer? ¿Qué va a decir? ¿Van a hablar? El público espera, se va a saber, ese público sin el que no existe el teatro, no lo olvidemos nunca. Una sola persona de público, es público. ¡Esperemos que no haya muchas sillas vacías! Salvo en la obra de Ionesco. Al final la Vieja dice: “Sí, sí, muramos en plena gloria… Muramos para entrar en la leyenda… Al menos tendremos nuestra calle.”
El #DíaMundialDelTeatro existe desde hace ahora 55 años. En 55 años soy la octava mujer a la que se le pide pronunciar un mensaje, bueno, no sé si la palabra “mensaje” es la adecuada. Mis predecesores (¡se impone el masculino!) hablaron del teatro de la imaginación, de libertad, del origen, evocaron la multiculturalidad, la belleza, las preguntas sin respuestas… En 2013, hace tan solo 4 años, Darío Fo dijo: “la única solución a la crisis, reside en la esperanza de una gran caza de brujas contra nosotros, especialmente contra los jóvenes que quieren aprender el arte del teatro: así surgirá una nueva diáspora de comediantes, que hará surgir de estas limitaciones unos beneficios inimaginables para una nueva representación”. Beneficios inimaginables es una fórmula digna de aparecer en un programa político, ¿no? Como estoy en París poco antes de unas elecciones presidenciales, sugeriría a aquellos que pretenden gobernarnos, que estén atentos a los beneficios inimaginables aportados por el teatro. Y por supuesto, ¡nada de caza de brujas!
El teatro para mí es el otro, el diálogo, la ausencia de odio. La amistad entre los pueblos. No sé ahora mismo qué significa exactamente, pero creo en la comunidad, en la amistad de los espectadores y los actores, en la unión de todos a los que reúne el teatro, los que lo escriben, los que lo traducen, los que lo explican, los que lo visten, los que lo decoran, los que lo interpretan, incluso, los que van. El teatro nos protege, nos acoge… Creo de veras que nos ama… tanto como le amamos.
Recuerdo a un viejo director de la vieja escuela, que antes de que se levantara el telón, entre bambalinas, decía cada noche con voz firme: “¡Paso al teatro!”.
Estas serán mis últimas palabras. Gracias.

Traducción: Fernando Bercebal · mOmentO dc · ñaque

El Día Mundial del Teatro fue creado por iniciativas del Instituto Internacional del Teatro (ITI) en 1961. Se celebra y conmemora anualmente el 27 de marzo. Uno de los eventos más importantes es la circulación del Mensaje Internacional del Día Mundial del Teatro a través del cual, por invitación del ITI, una figura de talla mundial comparte sus reflexiones sobre el tema del Teatro y una Cultura de Paz.

Lanza Meryl Streep fuerte mensaje contra Donald Trump

Los Ángeles, Calif.- Al recibir el Premio Cecil B. DeMille a la trayectoria, en los Globos de Oro, la actriz Meryl Streep se mostró conmovida al ofrecer un mensaje de inclusión y para mostrar su rechazo a Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos.
La actriz más nominada y premiada de los premios que entrega anualmente la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood criticó al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, por burlarse de Serge Kovaleski, un periodista discapacitado de The New York Times, en 2015.
«Hubo una actuación este año que me sorprendió. Que se me incrustó en el corazón», dijo la artista sin mencionar directamente al republicano.
«No porque fuera buena, no había nada bueno en ella, pero fue eficaz y cumplió su función. Hizo reír a su público objetivo… y mostrar los dientes».
«Fue ese momento en el que la persona que pedía sentarse en el asiento más respetado de nuestro país imitó a un reportero discapacitado, alguien a quien superaba en privilegio, poder y en la capacidad de responder», dijo, visiblemente acongojada.
«Este instinto de humillar, cuando es ejercido por alguien público, poderoso, se filtra en la vida de todos, porque da permiso a otros para hacer lo mismo».
«La falta de respeto llama a la falta de respeto, la violencia llama a la violencia. Cuando los poderosos usan su posición para intimidar a otros, todos perdemos».
La protagonista de ‘La decisión de Sofía’ y ‘La amante del teniente francés’ entre muchos otros roles, comparó la diversidad de Hollywood.
«¿Qué es Hollywood? Es simplemente un montón de gente de otros lugares. Está lleno de extranjeros», poniendo como ejemplo a Ryan Gosling, nacido en Canadá; Amy Adams, de Italia; Ruth Negga, de Etiopía; y Natalie Portman, de Jerusalén.
«Si los botan a todos, no tendrán nada que ver más que fútbol y artes marciales, que no son artes».
El aplauso fue estruendoso.

Al diablo con aparatos y dispositivos, ¡ir al teatro!

Cada 27 de marzo se celebra el Día Mundial del Teatro.
El día Mundial del Teatro se creó en 1961 por iniciativa del Instituto Internacional del Teatro (ITI). Uno de los actos más representativos es la circulación del Mensaje Internacional, tradicionalmente escrito por una personalidad de reconocido prestigio en el mundo del teatro, donde comparte sus reflexiones sobre el tema del teatro y una cultura de paz.
Este 2016 el mensaje estuvo a cargo Anatoli Vasíliev, director de teatro ruso y uno de los principales directores europeos escénicos contemporáneos. En sus palabras resalta como el teatro está en todo y lo comprende todo.

Mensaje del Día Mundial del Teatro 2016

¿Necesitamos teatro?

Esa es la pregunta que surge en miles de profesionales del teatro decepcionados y en millones de personas cansadas de él.

¿Qué necesitamos de él?

Hoy en día la escena es tan insignificante, en comparación con las ciudades y estados donde se juegan auténticas tragedias de la vida real.
¿Qué es él para nosotros?
Galerías y balcones, bañados de oro y plata; en las salas, sillones de terciopelo, actores de voces bien pulidas o viceversa, algo que puede lucir aparentemente diferente: cajas negras, manchadas de barro y sangre, con un montón de cuerpos desnudos rabiosos al interior.
¿Qué está dispuesto a decirnos?
¡Todo!

El teatro puede decirnos todo.

Cómo los dioses habitan en el cielo, y cómo los presos languidecen en cuevas subterráneas, olvidadas, y cómo la pasión nos puede elevar, y cómo el amor puede destruir, y cómo nadie necesita una buena persona en este mundo, y cómo reina la decepción, y cómo la gente vive en apartamentos, mientras que los niños se marchitan en campos de refugiados, y cómo todos tienen que volver de nuevo al desierto, y cómo día tras día nos vemos obligados a apartarnos de nuestros seres amados, el teatro puede decirnos todo.
El teatro siempre ha estado y siempre permanecerá.
Y ahora, en estos últimos cincuenta o setenta años, es particularmente necesario. Porque si usted ve todas las artes públicas, puede observar de inmediato que sólo el teatro nos da una palabra de boca en boca, una mirada de ojo a ojo, un gesto de mano en mano y de cuerpo a cuerpo. No necesita ningún intermediario para trabajar entre seres humanos, constituye el lado más transparente de la luz, no pertenece más al sur, o al norte o al este u oeste, oh no, es la esencia de su propia luz, brillando desde todos los rincones del mundo, inmediatamente reconocible por cualquier persona, ya sea hostil o amigable hacia él.
Y necesitamos teatro que permanece siempre diferente, necesitamos teatro de muchas formas diferentes.
Aún así, creo que entre todas las formas de teatro posibles, sus formas arcaicas demostrarán ahora ser las de mayor demanda. El teatro de formas rituales no debe oponerse artificialmente al de naciones «civilizadas». La cultura secular está siendo cada vez más castrada, la llamada «información cultural» sustituye gradualmente y suplanta entidades simples, así como nuestra esperanza de cumplirles un día.
Pero puedo ver claramente ahora: el teatro está abriendo sus puertas de par en par. Entrada gratuita para todos y cada uno.
Al diablo con aparatos y dispositivos, ¡ir al teatro!, ¡ocupar filas de butacas en las galerías, escuchar la palabra y mirar imágenes en vivo! El teatro está frente a usted, no lo descuide y no se pierda la oportunidad de participar en él, tal vez la más preciosa oportunidad que tenemos en nuestras vanas y apresuradas vidas.

Necesitamos cada forma de teatro.

Sólo hay un teatro que seguramente no es necesario para nadie, me refiero al teatro de juegos políticos, un teatro de políticas «ratoneras», un teatro de políticos, un inútil teatro de políticos. Lo que sin duda no necesitamos es un teatro de terror cotidiano, ya sea en lo individual o colectivo, lo que no necesitamos es la escena de cadáveres y sangre en las calles y plazas de las capitales o provincias, un teatro falso sobre los enfrentamientos entre religiones o grupos étnicos…

Anatoli Vasíliev