Luto en la plástica universal; muere el chihuahuense Benjamín Domínguez

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Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- Considerado por todos como un chihuahuense universal, el artista plástico Benjamín Domínguez falleció hoy en la Ciudad de México, en diciembre pasado, sufrió una embolia de la cual se recuperaba, su cuerpo será velado hoy domingo en la funeraria J. García López ubicada en General Prim 57 esquina con Versalles, en la capital del país, para ser cremado el día de mañana lunes.
Calificado como un artífice de los sueños, la magia y las tentaciones, Benjamín Domínguez Barrera nació en Ciudad Jiménez, Chihuahua el 31 de marzo de 1942, iniciando su carrera como un pintor abstracto, corriente que trabajó durante casi 10 años, aunque sus primeros encuentros con la pintura datan de su época pre-adolescente, en su ciudad natal donde conoció y entabló amistad con la señora Carolina Estavillo, quien pintaba al óleo, así, entre pláticas de arte universal y teniendo como base las imágenes de los cerillos `Clásicos’, el joven Benjamín aprendió a dibujar y el manejo de colores.
Su innegable talento se desarrolló pintando carteles de las cintas que se exhibían en el cine de Jiménez.
El arte había marcado a Benjamín Domínguez y el destino se encargó de llevarlo a la antigua Academia de San Carlos en 1962, teniendo como maestros a Francisco Capdevilla en grabado y Nicolás Moreno y Antonio Rodríguez Luna, en pintura.
Ocho años después, en 1970 ingresa al equipo de museografía del Museo del Virreinato en Tepotzotlán, a cargo del maestro Jorge Guadarrama, durante esos años, definiría el estilo que lo caracteriza, con la serie de las ”monjas floridas”, seguida de una serie de “alacenas”, vendrían después las “figuras tatuadas” y “ángeles barrocos”.
Su talento lo llevó a ser reconocido y premiado desde joven como un pintor abstracto, al paso de los años desarrolló su verdadera pasión, ofrecer una visión posmoderna del barroco.
La irrupción Benjamín Domínguez al mundo del arte universal llegaría en el año de 1985, cuando la crítica de arte, Teresa del Conde, presenta en Bellas Artes la colección de Los Arnolfini.
La serie de 20 variaciones sobre el matrimonio Arnolfini -en homenaje al pintor renacentista Jan van Eyck- en la que traslada a la modernidad a una pareja que vivió en el año 1434.
Como anécdota sus biógrafos cuentan: Un día, al visitar la National Gallery of Art, en Washington D.C., fue testigo de la fascinación que despertaba en el público la obra ‘‘La pesadora de perlas’’, del pintor holandés Jan Vermeer.
¿Por qué una pintura hecha hace más de 550 años tenía tanto poder de atracción?
Ese día dudó de todo lo que había hecho hasta ese momento y decidió regresar a las enseñanzas de la Academia de San Carlos, a lo que él llama “la cocina del arte”, es decir, la práctica del arte técnico, del manejo de los colores, de los aceites, los barnices y toda la parafernalia que gira alrededor de un neoclasicista.
La historia del pintor chihuahuense quedó escrita a partir de ello, participando en diversas exposiciones en galerías, museos y centros culturales en México y el extranjero, como el Polifórum Cultural Siqueiros, el Museo de Arte Moderno, Museo de Monterrey, Centro de Arte y Cultura de Guadalajara y en países como Suiza, Argentina, Cuba, y Estados Unidos.
Como dato, en sus obras sobresalen seres extraños con peculiar vestuario realizando rituales mágicos; así como ángeles en bicicleta, volando papalotes por las orillas del mar.
En el 2013, fue acreedor a la presea “Gawí Tónara, máximo galardón chihuahuense, en esa ocasión comentó, “Quiero agradecer por este reconocimiento fantástico que hoy me da la oportunidad de estar aquí con mi gente y el honor de un premio de este tipo. Aquí en el Palacio de Gobierno está mi obra, ‘La Alacena Histórica’, la cual realicé hace 20 años y que tenía mucho que no veía con detenimiento, creo que esta obra sigue conservando mi interés”
Benjamín Domínguez es uno de los pocos pintores que ‘‘Por su virtuosismo y conocimiento de las antiguas técnicas es considerado heredero de la tradición pictórica mexicana’’.
Descanse en paz el hombre, pues el artista plástico se queda para siempre en su obra, que es eterna. Fuerza para su esposa Marisela y sus hijas. Punto, hasta aquí.