Editorial: Ni “Lo uno ni lo otro” debió suceder en Casa Redonda

 

Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- ¿Qué pasó la noche del miércoles 5 de diciembre en el museo Casa Redonda?..
De entrada, se convocó a la inauguración de la exposición “Lo uno y lo otro” que reúne a un incipiente (alegan que se crearon en 2017) y muy desconocido grupo llamado “Colectivo Cd. Juárez”, que textualmente se promociona como un: colectivo que busca la reunión de varias experiencias visuales de artistas mexicanos radicados en la frontera mexicana, identidades en suma de uno y otro país (México y Estados Unidos).
La expectativa era interesante.
La directora de Casa Redonda, Tita Delgado abrió la conversación, “La población flotante es numérica y muchas veces ni siquiera podemos contabilizarla porque se mueve, no son ni de aquí ni de allá, no son lo uno ni lo otro”.
De ahí, todo arrancó de manera extraña en el panel.
El primer panelista en responder tiró por la borda el cuestionamiento, “No es el tema que aborda nuestra obra en este momento y personalmente no lo abordo yo de manera directa, yo prefiero un clima de abandono… No hay necesidad de abordar directamente”.
Las caras de “mí no entender”, se reflejaron en todos los presentes, que no eran muchos, por cierto.
La estocada vino de viva voz de otra artista/panelista, “El tema se presta para irse a lo rojo, a lo sangriento, pero también a lo sutil en la pintura yo lo hago muy fino… saco lo bonito de la migración”.
-¿Qué dijeron?
¿Acaso nomas fue en papel el presentarse como artistas con una visión de la frontera?
El desazón crece al ir viendo las obras expuestas, olvidándonos por un momento del inexistencia del tema, resulta peor ir descubriendo también la ausencia de técnica, logros o motivaciones. La gran mayoría de los cuadros exhibidos NO cumplen los más mínimos estándares de calidad artística, pecan de soberbia al ser llamados arte y le ponen una espantosa equis a Casa Redonda que se había distinguido por su gran calidad al seleccionar sus exposiciones.
“Lo uno y lo otro” es chapucera en su conjunto: no hay tema y por ende no hay hilo conductor, se olvidan del receptor, (el público), entonces habría qué preguntarse porqué ocupa dos de las principales salas, y las más grandes, de Casa Redonda.
Llenar por llenar espacios no es aceptable.
Para la promotora cultural y coordinadora del proyecto, Dora Elena Delgado Barraza, también debe ser un descalabro haberse embarcado en esta idea dado sus trabajos promocionales anteriores.
Y ella debería responder de dónde salió el dinero para armar la exposición, pues las obras llegaron si un marco siquiera o cómo fue la participación de curador a distancia, ya que ni una preselección previa hubo, todo llegó en “bonche”.
Medio rescatables, aunque también fuera de contexto, las obras de: “Mortiz”, “Bandido” y Mario Parra.
De igual manera, si hablamos de transparencia, sería interesante saber cómo y de dónde salieron los dineros para que la citada muestra se convierta en itinerante durante todo el 2019, ya que irá de aquí al Palacio Alvarado en Parral; luego al Museo del Desierto Chihuahuense en Delicias; en el Centro Cultural San Antonio en Cuauhtémoc; la Galería Josefina Membrila Fine Art en San Miguel de Allende, finalizando en Casa Chihuahua de Ciudad de México.
Tal vez la extrañamente llamada Subsecretaría de Cultura Zona Norte podría saber esas respuestas.
Ni un centavo salió de Casa Redonda, eso sí les aseguro.
La imposición ya sucedió recientemente en Quinta Gameros y en Casa Chihuahua, ahora fue Casa Redonda.
Todo lo anterior me recuerda la pasada invasión de espantosas estatuas resultado del amiguismo.
¡Qué no nos suceda de nuevo! Punto, hasta aquí.

“Lo uno y lo otro”: Tambaleante en su concepto pero salvada por tres artistas…

 

Carlos Urquidi G.

Fotografías: Alberto Torres

Chihuahua, Chih.- Desde el miércoles pasado los muros del museo Casa Redonda se llenaron con las obras de la exposición colectiva de dibujo, fotografía y pintura “Lo uno y lo otro” proyecto del Colectivo Cd. Juárez que nació el año pasado con la finalidad de reunir la visión artística de artistas mexicanos radicado en la frontera entorno a al desierto, norte y violencia.
La muestra que estará en exhibición hasta el 3 de febrero del próximo año reúne el arte de siete artistas, 5 hombres y 2 mujeres, Adrián Caldera, Alfredo Téllez “Bandido”, Antonio Ochoa, Cristina Gardea, Josefina Membrila, Mario Ortiz “Mortiz” y Mario Parra, quienes con diferentes técnicas dieron su visión de tema que se tambalea o no cuaja del todo en conjunto, ya que en la presentación inicial varios de los artistas hablaron de movilización forzada y migración, aunque tal falta de aterrizaje en el tema no demerita la calidad de las obras expuestas, su acabado o propuesta.
“El arte va más allá de la distancias para generar vínculos”, comentó la directora de Casa Redonda, Tita Delgado, al iniciar la presentación.
La exposición, con curaduría de Pablo Alonso Herraiz, arranca de forma poderosa con la destacada visión y la paleta de colores de “Mortiz” quien con técnica mixta sobre madera arrebata las miradas, en contraste con los hermosos tonos oscuros de “Bandido” y sus desoladoras imágenes de gran fuerza y los dibujos al carboncillo sobre papel de Mario Parra. Aplausos para los tres.
Museo Casa Redonda se convierte en la primera de seis sedes que tendrá la exposición a lo largo de nueve meses.
“Con diversas técnicas visuales, los artistas, muestran un horizonte híbrido de referencias y técnicas que rebasa los estereotipos de temática del desierto, norte y violencia, evidenciando las diferentes propuestas e ideas que se refieren a la relación entre el yo y el otro, lo figurativo y lo abstracto”, dice en su presentación.
La exposición puede ser vista de martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas hasta el día 3 de febrero del 2019 en Casa Redonda. Punto, hasta aquí.