Ezequiel S. Barrera: El hombre frente al piano

El virtuoso pianista y compositor mexicano ofrecerá dos conciertos en Chihuahua: Mañana como invitado de la OSUACH y en solitario el viernes en Quinta Gameros

 

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Carlos Urquidi G.

Entrevista Exclusiva

Chihuahua, Chih.- De hablar tranquilo, pausado, mirando fijamente, cuidando cada palabra dicha, el pianista y compositor Ezequiel S. Barrera habla sobre su vida y obra, previo a los dos conciertos que ofrecerá en la ciudad de Chihuahua, el primero, mañana, jueves 10 de noviembre como solista invitado de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua, y el segundo, ya en solitario, en laa en la Quinta Gameros, el viernes 11.
Con una trayectoria que lo ubica como una de las figuras más prometedoras de la escena musical mexicana actual, Ezequiel S. Barrera habla sobre los premios en general, ‘‘Es una forma de reconocimiento, pero realmente no te ayudan a hacer una carrera, tienes que moverte’’.
Teniendo como guía a sus padres, ambos guitarristas, Ezequiel se inicia en el mundo de la música en la guitarra, ‘‘Empecé a ver los teclados, a jugar más con los pianos, dije, quiero aprender, hubo un tiempo en que toqué los dos, tanto guitarra como piano; pero llegó el momento en que te tienes que definir, o voy a la guitarra o voy al piano y acabó ganando el piano’’.
La más reciente obra del también compositor, ‘‘Fantasía Irini’’, fue finalista en el certamen ‘Diabelli de Composición 2015’, competencia cuyo fin es dar a conocer composiciones basadas en un tema específico, siendo ese año con un mensaje en clave Morse, ‘‘Una obra basada sobre la palabra griega Irini que significa paz, teniendo como base la clave Morse, para conmemorar el final de la Segunda Guerra’’.
Autor también de los cuadernos de la colección “Miniaturas” para piano solo; los “Preludios para guitarra” y la “Fantasía Mexicana”.
Entre conciertos, composiciones, clases, viajes y demás, cómo lograr hacer todo, ‘‘Dependiendo de humor (comenta entre risas), digo ya debo acabar esto, pero surge la invitación a un concierto entonces dejo descansar lo otro y hago el concierto’’.
‘‘Ahorita sigo trabajando en la composición, un concierto para piano, 4 tocatas para piano, una ya la acabé, unas obras para guitarra, variaciones sobre un tema de Paganini. Hay muchas cosas que ahí están esperando a que tenga tiempo para tomarlas y decir sí o no’’.
Ezequiel Barrera sabe de tiempos y se da espacio para ser maestro, aunque para conseguirlo, prefiere llega más como amigo ante sus alumnos.
Sobre la influencia del ambiente, en su caso, ser hijo de músicos, piensa qué, “Te ayuda a desarrollarte, pero no tanto como a definirte, es algo que tu decides, en mi caso, moldeas el oído, pero de ahí a que te vayas a convertir en músico profesional dista mucho”.
Y ahonda en el tema, “Es cuando los llevan a clases de música y dicen que se van a convertir en músico, aprenderá a tener otro tipo de interés, otro tipo de coordinación, a usar otros sentidos, pero de ahí, a que se haga un profesional es mucha la diferencia, tienes que hablar de que hay muchísimo trabajo mientras te estás formando, no a toda la gente le va a gustar, es muy absorbente”.
“Mis padres me guiaron en el sentido de estúdiale así, de esta forma”.
La educación, la cultura como forma de evitar problemáticas sociales, piensa que, “En cierta forma, el darle a una persona, confrontarlo a nuevas ideas, lo que hace es desarrollar su interés, le abres los ojos a otro tipo de mundo que posiblemente no conocía y sí, es una muy buena forma de, literalmente, desarrollarse como individuo, simplemente te dan algo que te hace mejor como persona”.
El originario de la Ciudad de México, menciona sus llegada a la composición, recordando haber sido alumno del excelente compositor canadiense Alexander (Sasha) Rapoport, “Le decíamos Santaclos, siempre con una barba y siempre muy pulcra, jamás se ensuciaba la barba comiendo. El fue, en el curso de Contrapunto, el que me mostró cómo usar lo que yo sabía para crear algo. Yo lo llamo mi maestro de composición”.
Confiesa que componer era un hobby, “Cuando salieron las ‘Miniaturas en La Menor’ fue cuando me entusiasmó, esas las hice para mis alumnos y lo curioso es que fueron el éxito de la audición y de ahí dije, es algo que me gusta y comencé a desarrollarlo”.
Viendo al cielo del salón, mirándose las bien cuidadas manos rememora y baja el tono de voz.
“La ‘Fantasía’ fue más desarrollada, me tomó dos años, y las demás ya fueron saliendo con más facilidad”.
Su mirada es escrutadora al responder sobre sí existe un movimiento de jóvenes pianistas y compositores, “Es difícil, la música se fue especializando, entonces muchas veces, el intérprete a interpretar y el compositor a componer y cada vez la especialización ha llegado al punto de que tienes compositores que no tocan ningún instrumento y hay algunos instrumentistas que lo que es teoría de la música no tienen ni idea”.
“Lo del curso de composición, con Sasha, ni siquiera era curricular, yo lo tomé como mi electiva, y es de eso que lo vas desarrollando”.
Da un sorbo a su bebida, baja la mirada, se acomoda la camisa para opinar sobre cómo se ve a México allende sus fronteras, en el plano de la música, “México no se considera un país musical y a veces es un problema, es como si le pusieran una etiqueta e inclusive, esa etiqueta, la tenemos también entre los mexicanos”.
La picardía vuelve a su rostro, “Recuerdo cuando toqué ‘La sonata mexicana’, en Chile, me invitaron, casi de emergencia, dije, tengo esto, pues era lo único que tenía, ni siquiera sabían cómo iba a sonar aquello y después de que lo escucharon vinieron los halagos”.
Barrera es reconocido por su perfecta ejecución de autores como Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven, Johannes Brahms, Frédéric Chopin, Wolfgang Amadeus Mozart, Franz Schubert y Robert Schuman, pero también es un compositor que busca retratar lo mexicano, “Retratar cual es el sentir de México. Yo quería tener una obra basada en música folclórica, pero tampoco quería que la pudieran reconocer como tal, o sea que te sorprendiera”.
Actualmente trabaja en la misma idea: Tomar otro tema folclórico, para piano y orquesta.
Mucho más se queda en la libreta, mucho más de un artista en toda la extensión de la palabra y que por dos días ofrecerá su arte de exportación, en Chihuahua. El es Ezequiel Sebastián Barrera. Punto, hasta aquí.

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EN BREVE:

Poliforum Cultural Universitario (Paraninfo de la UACH)
Día: Jueves 10 de noviembre
Hora: 20:00 horas.
Boletos: A la venta en Caja Única de Rectoría del Paraninfo Universitario; $50 entrada general y $30 maestros, estudiantes e INAPAM con credencial.
Solista invitado dentro del programa FAUSTO Y LA MÚSICA ofrecido por la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua y en el que interpretará el Concierto para Piano No. 1 de Liszt.

Quinta Gameros
Día: Viernes 11 de noviembre
Hora: 19:30 horas
Entrada Gratuita
Programa:
La Ricordanza Variaciones sobre un tema de Rhode de Carl Czerny
Fantasía Irini de Ezequiel S. Barrera (obra finalista en el Concurso Internacional de Composición Diabelli 2014-2015)
Impressoes seresteiras de Heitor Villa-Lobos
Balada mexicana / Manuel M. Ponce
Sonata No. 1 Mexicana de Ezequiel S. Barrera
Allegro moderato
Adagio
Presto