Enrique Estrada: Una teoría de la realidad con mucha luz

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Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- El movimiento, el color y la luz atrapan a Casa Redonda desde el pasado viernes, vía la exposición ‘‘Deconstrucciones’’ del artista chiapaneco Enrique Estrada, que consta de 46 obras de pintura, escultura y fotografía.
Conocido y reconocido por sus retratos, el artista va más allá con su obra que abarca pintura, escultura y fotografía, que le dan un lugar de honor dentro de la plástica mexicana, sin tanto maniqueísmo como muchos otros en la actualidad.
Al entrar a la sala impacta el fascinante estallido de color usado en la serie de pinturas ‘‘Movimiento’’ en la cual los cuerpos desnudos se multiplican para brindar un agasajo visual de magnas proporciones, desde la candidez de ‘‘León trepando’’ hasta la voluptuosidad de ‘‘Arlequina’’, ‘‘Desnudo ascendiendo’’ y ‘‘Desnudo doble descendiendo’’.
La neutralidad de tonos del cuadro ‘‘Villa y la División del Norte’’ es un remanso de paz.
Con esa serie de pinturas, Enrique Estrada se revela como todo un maestro de la plástica mexicana con carácter de exportación y permanencia.
El recorrido lleva a una isla con esculturas de pequeño formato, un torso dorado y un teléfono clásico se roban la atención, el primero por remitir a las esculturas clásicas griegas y el segundo por recordarnos un pasado inmediato en esta era avasallante de la tecnología.
El creativo maestro casi a solas charla enfrente con una pareja. Su copa de vino casi se termina.
De andar pausado, vestir causal, Enrique Estrada accede a tomarse una fotografía.
-Con gusto, vamos a esa isla, ¿Qué le parece, cuál le gusta, cómo quedó?
Las preguntas caen de sorpresa. Casi no hay nadie en la gran sala.
-El torso es maravilloso, pero el teléfono…
No deja terminar y agrega con voz pausada:
-Es un clásico, también a mi me gusta.
Voltea y observa su obra, pensativo.
Antes, temprano por la mañana el artista ofreció una charla y habló bastante, ‘‘La cultura es un hecho político, no sólo de orden económico, tenemos que tener conciencia de lo que somos, tenemos que asumir nuestra fuerza. En estos tiempos difíciles, la cultura es el norte. Y una de esas fuerzas tiene una gran proyección en nuestro presente, estoy seguro que no es casual mi presencia aquí con mi exposición, que es intensa y muy pensada, tengo conciencia que quienes se acerquen a Casa Redonda no vayan a sentirse decepcionados’’.
Por la noche no hubo decepción, su maestría brilló en todo esplendor.
Enrique Estrada destaca entre sus influencias a David Alfaro Siqueiros (Taller de David Alfaro Siqueiros, Cuernavaca, Morelos, 1965).
Sus palabras esa noche de viernes llevan a adentrarse en el título de su exposición y en su ser, ‘‘Mi trabajo se desarrolla de forma cuidadosa pues es lo más cercano a lo que yo percibo de la realidad, una vez hecho lo destruyo, quito pintura con cualquier medio para destruir lo que con tanto trabajo voy construyendo durante el día’’.
La obra de Enrique Estrada puede ser una teoría de un todo, desde concepciones estéticas, técnica, propuesta y hasta sus temas recurrentes, pero la realidad es que en su obra hay luz. Mucha luz. Punto, hasta aquí.

-Enrique Estrada nació en 1942 en Tapachula Chiapas, México. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, UNAM, 1960-1965.

-Deconstrucciones estará en exhibición en Casa Redonda Museo Chihuahuense de Arte Contemporáneo hasta agosto. Informes a los teléfonos: 414-9061 o 414-805.
Horario de 10 AM a 19 PM.