Benjamín Domínguez: Del sur del estado hasta el universo

 

“El día que nací, toda la noche estuvo lloviendo, y al otro día. Algo insólito en una ciudad desértica como Jiménez, Chihuahua. El día siguiente llegaron los vientos y con éstos los húngaros, temprano, como todos los años, plantaron su carpa al final de la calle donde vivían mis padres”.

Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- El recuerdo del hombre, del artista, aquél que comenzó pintando carteles para el cine de su natal Jiménez y que años después traspasara fronteras sobre el poder de la carne en su dolor-disfrute.
El pintor chihuahuense Benjamín Domínguez de talla universal, fallecido el pasado 10 de julio de 2016, recibió un homenaje póstumo en su tierra, con su gente.
El Teatro de Cámara Fernando Saavedra se llenó de la figura del artista, en voz de su familia y amigos, ellos que tuvieron una cercanía más latente, mostraron a los presentes una imagen real, cercana del artista nacido en Jiménez, Chihuahua el 31 de marzo de 1942.
Respaldados por las proyecciones en pantalla del homenajeado.
Todo era por y para Benjamín Domínguez Barrera y bien merecido.
“Crecí con los hijos de los gitanos y siempre tuve la cercanía con las artes adivinatorias que los caracterizaban. La quiromancia es uno de los temas recurrentes en mi obra. Mi encuentro con el cine y la pintura se di a los 13 años; me contrataron para pintar los carteles que anunciaban las películas, en los cines de mi pueblo. En un formato grande pinté a los grandes actores de la época; ahí aprendí a pintar y a conocer el lenguaje cinematográfico”.
“Las monjas floridas” y después “Los bodegones” el mundo del arte caería ante su embrujo, pero solo fue el principio, en 1985 lanza “Homenaje a Jan van Eyck: variaciones sobre el matrimonio Arnolfini”, su ambiciosa interpretación deslumbró al Palacio de Bellas Artes, a México y al mundo.
La fuerza de los 20 cuadros, de una belleza obsesiva, sin falsos pudores, lo ubican como lo que es, un grande de la plástica.
El homenaje organizado por el Instituto Chihuahuense de la Cultura reunió a personalidades cercanas a Domínguez como José Pedro Gaytán quien rememoró sus andanzas al lado de su amigo en la capital del país, “Chihuahua sufre una gran pérdida, pues Benjamín Domínguez figuró en las más importantes exposiciones en los últimos 30 años”.
El director del Instituto Chihuahuense de la Cultura, Sergio Reaza, señaló que dicho homenaje se realizó para destacar la trascendencia del legado vivo del maestro Domínguez, “La cerrera de Benjamín Domínguez es un ejemplo, su vida y su obra fue una antorcha para su familia y amigos. En su obra destaca la belleza profunda que trasciende de lo decorativo y nos habla de la condición humana en su esplendor y decadencia, dotado de una sensibilidad especial”.
En su discurso destacó, “Sabemos que el alma trasciende y sabemos que él está aquí, esta noche, con nosotros. Su obra fue una antorcha portadora de luz que fue del sur del estado hasta el universo”.
Presente también se hizo su musa, amiga, compañera, esposa, cómplice, Maricela Badillo, que con la emoción a flor de piel, agradeció el homenaje, “Tiene un gran significado porque se lo hacen en su tierra y con su gente”.
El sonido de su voz baja para recordar, “Benjamín nunca dejó de estar y venir a Chihuahua y a Jiménez. Ser promotor de otros artistas le daba fuerzas, vengo a darle las gracias en su nombre”.
Sus dos hijas, orgullosas, en su lugar fueron testigos.
Tras un aplauso en su memoria, la conductora del evento, la poeta Lilly Blake anunció la sorpresa de la noche: Invitando a los presentes a trasladarse a Casa Redonda Museo de Arte Contemporáneo para la gran inauguración de la exposición “In Memoriam Fuerza de un hombre” Colección de Arte Privada que muestra 31 piezas originales donde queda demostrada el enorme talento de Benjamín Domínguez.
La exposición estará en exhibición hasta el Hasta el 9 de noviembre del 2016.
El “Artífice de los Sueños” deja el mundo terrenal, heredando una obra perfecta y otra que falta por conocer. Punto, hasta aquí.

Vea aquí una galería de imágenes:

https://www.facebook.com/518331078181941/photos/?tab=album&album_id=1466857546662618

Y en video sus palabras:

https://www.facebook.com/sucesosespectacular/videos/1463728920308814/

 

Homenaje luctuoso al pintor Benjamín Domínguez, mañana

benjamin-dominguez-3

 

-En el teatro de Cámara Fernando Saavedra a las 20:00 horas y en Casa Redonda, Museo Chihuahuense de Arte Contemporáneo se exhibirá la obra ‘In Memoriam Fuerza de un hombre Colección de Arte privada’

Chihuahua, Chih.- El Instituto Chihuahuense de la Cultura ofrecerá un homenaje luctuoso al destacado pintor chihuahuense Benjamín Domínguez Barrera quien falleció el pasado mes de julio en su casa de la ciudad de México.
El homenaje que busca reconocer la obra y vida del artista plástico originario de Jiménez, Chihuahua, tendrá como sede el teatro de Cámara Fernando Saavedra mañana miércoles 28 de septiembre a las 20:00 horas.
Al evento se ha invitado a la señora Maricela Badillo, viuda del pintor, así como al escritor también chihuahuense y amigo del maestro Domínguez, Ignacio Solares, además de amigos, familiares y autoridades culturales y educativas.
En el marco del homenaje se proyectará un documental sobre la vida del artista y se anunció que a partir de ese día en Casa Redonda, Museo Chihuahuense de Arte Contemporáneo se exhibirá la obra ‘In Memoriam Fuerza de un hombre Colección de Arte privada’, la cual incluye obras originales de Benjamín Domínguez.
El director del Instituto Chihuahuense de la Cultura, Sergio Reaza, expresó que con su magnífica obra, Benjamín plasmó siempre su genial y depurada técnica, y su temática colocó al Estado y en particular a su amado terruño: Jiménez, en la geografía artística internacional.
Siendo Chihuahua el estado invitado a la Feria Internacional del Palacio de Minería, durante el mes de febrero del 2016, el Instituto Chihuahuense de la Cultura, en voz del maestro Reaza Escárcega, presentó el libro ‘Benjamín Domínguez’, (coedición de las universidades autónomas de Chiapas y Chihuahua, 2014), que incluye el texto El desierto, la fantasía: el arte clásico, de Carlos Montemayor.
El encargado del Programa de Atención a las Lenguas y Literaturas Indígenas del Ichicult, Enrique Servín, dijo que como uno de los grandes pintores chihuahuenses, Benjamín Domínguez se consagró junto con el maestro Luis Y. Aragón y David Alfaro Siqueiros, para inscribir su nombre en la plástica mexicana y latinoamericana.
Originario de Ciudad Jiménez, desde joven Benjamín Domínguez se trasladó a la ciudad de México, a realizar estudios en el área de pintura, fascinado con el arte y la tradición plástica y sobre todo con los pintores de la escuela flamenca donde realizó una serie que es ya un clásico en torno al tema de Los Arnolfini, una familia de origen italiano, que fue retratada por Jan Vaney, en un cuadro inolvidable en la historia de la plástica europea donde el matrimonio aparece en el fondo de una recámara con una serie de muebles, un espejo cóncavo que retrata toda la escena desfigurada y la escénica del mismo pintor, cuadro complejo, minucioso, preciso y misterioso.
Benjamín realiza una serie de variantes de Los Arnolfini que lo catapulta al escenario de la plástica nacional y a partir de entonces, continua este tipo de obra surrealista en la cual aparecen con una enorme precisión y gran barroquismo los encajes de los personajes, los muebles y la joyería.
Algunas de sus obras como la serie de ‘Las monjas floridas’ pueden pecar de decorativas pero sus cuadros centrales son pinturas muy intensas que no se contentan con lo estético sino que exploran temas universales, el erotismo sobre todo y sus formas marginales.
Benjamín Domínguez nació en Jiménez, Chihuahua en 1942 y falleció el pasado 10 de julio de 2016 en la ciudad de México a los 74 años.

Luto en la plástica universal; muere el chihuahuense Benjamín Domínguez

benjamin sucesos 1

 

Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- Considerado por todos como un chihuahuense universal, el artista plástico Benjamín Domínguez falleció hoy en la Ciudad de México, en diciembre pasado, sufrió una embolia de la cual se recuperaba, su cuerpo será velado hoy domingo en la funeraria J. García López ubicada en General Prim 57 esquina con Versalles, en la capital del país, para ser cremado el día de mañana lunes.
Calificado como un artífice de los sueños, la magia y las tentaciones, Benjamín Domínguez Barrera nació en Ciudad Jiménez, Chihuahua el 31 de marzo de 1942, iniciando su carrera como un pintor abstracto, corriente que trabajó durante casi 10 años, aunque sus primeros encuentros con la pintura datan de su época pre-adolescente, en su ciudad natal donde conoció y entabló amistad con la señora Carolina Estavillo, quien pintaba al óleo, así, entre pláticas de arte universal y teniendo como base las imágenes de los cerillos `Clásicos’, el joven Benjamín aprendió a dibujar y el manejo de colores.
Su innegable talento se desarrolló pintando carteles de las cintas que se exhibían en el cine de Jiménez.
El arte había marcado a Benjamín Domínguez y el destino se encargó de llevarlo a la antigua Academia de San Carlos en 1962, teniendo como maestros a Francisco Capdevilla en grabado y Nicolás Moreno y Antonio Rodríguez Luna, en pintura.
Ocho años después, en 1970 ingresa al equipo de museografía del Museo del Virreinato en Tepotzotlán, a cargo del maestro Jorge Guadarrama, durante esos años, definiría el estilo que lo caracteriza, con la serie de las ”monjas floridas”, seguida de una serie de “alacenas”, vendrían después las “figuras tatuadas” y “ángeles barrocos”.
Su talento lo llevó a ser reconocido y premiado desde joven como un pintor abstracto, al paso de los años desarrolló su verdadera pasión, ofrecer una visión posmoderna del barroco.
La irrupción Benjamín Domínguez al mundo del arte universal llegaría en el año de 1985, cuando la crítica de arte, Teresa del Conde, presenta en Bellas Artes la colección de Los Arnolfini.
La serie de 20 variaciones sobre el matrimonio Arnolfini -en homenaje al pintor renacentista Jan van Eyck- en la que traslada a la modernidad a una pareja que vivió en el año 1434.
Como anécdota sus biógrafos cuentan: Un día, al visitar la National Gallery of Art, en Washington D.C., fue testigo de la fascinación que despertaba en el público la obra ‘‘La pesadora de perlas’’, del pintor holandés Jan Vermeer.
¿Por qué una pintura hecha hace más de 550 años tenía tanto poder de atracción?
Ese día dudó de todo lo que había hecho hasta ese momento y decidió regresar a las enseñanzas de la Academia de San Carlos, a lo que él llama “la cocina del arte”, es decir, la práctica del arte técnico, del manejo de los colores, de los aceites, los barnices y toda la parafernalia que gira alrededor de un neoclasicista.
La historia del pintor chihuahuense quedó escrita a partir de ello, participando en diversas exposiciones en galerías, museos y centros culturales en México y el extranjero, como el Polifórum Cultural Siqueiros, el Museo de Arte Moderno, Museo de Monterrey, Centro de Arte y Cultura de Guadalajara y en países como Suiza, Argentina, Cuba, y Estados Unidos.
Como dato, en sus obras sobresalen seres extraños con peculiar vestuario realizando rituales mágicos; así como ángeles en bicicleta, volando papalotes por las orillas del mar.
En el 2013, fue acreedor a la presea “Gawí Tónara, máximo galardón chihuahuense, en esa ocasión comentó, “Quiero agradecer por este reconocimiento fantástico que hoy me da la oportunidad de estar aquí con mi gente y el honor de un premio de este tipo. Aquí en el Palacio de Gobierno está mi obra, ‘La Alacena Histórica’, la cual realicé hace 20 años y que tenía mucho que no veía con detenimiento, creo que esta obra sigue conservando mi interés”
Benjamín Domínguez es uno de los pocos pintores que ‘‘Por su virtuosismo y conocimiento de las antiguas técnicas es considerado heredero de la tradición pictórica mexicana’’.
Descanse en paz el hombre, pues el artista plástico se queda para siempre en su obra, que es eterna. Fuerza para su esposa Marisela y sus hijas. Punto, hasta aquí.

Presentan libro sobre Benjamín Domínguez en la FILPM

IMG_6458

Ciudad de México- Durante la XXXVII edición de la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería (FILPM) se celebró la presentación del libro sobre uno de los pintores más importantes de México y originario del estado de Chihuahua: Benjamín Domínguez.
“Hablar de Benjamín Domínguez encierra una gran responsabilidad, pues hacerlo no es solo circunscribirnos a la obra plástica que conocemos y que lo mismo se expone en Nueva York, en Shanghai, en Europa o a lo largo y ancho de nuestro país, hablar de él es evocar forzosamente la grandeza de un hombre poseedor de la sencillez de los grandes y la humildad del hombre sabio, cuyo amor a la humanidad nos obsequia un legado material y humano del que nos hace sentirnos profundamente orgullosos como mexicanos” , externó el director del Instituto Chihuahuense de la Cultura, Sergio Reaza,, durante su participación.
Al referirse a la ciudad de origen del pintor, destacó que precisamente es en Jiménez, ciudad de gran magnetismo no solo artístico sino físico donde cayeron tres de los aerolitos que decoran la entrada del Palacio de Minería y que después de haber deambulado por el espacio sideral por millones de años, decidieron tal y como el maestro Domínguez que ese era su lugar ideal en la tierra.
“Hoy se presenta un libro de lujo que lleva el sello de dos universidades hermanas que aunque separadas por más de dos mil kilómetros, se encuentran unidas por el amor al arte, y que mejor forma que rindiendo un justo homenaje a un chihuahuense universal”, expresó Reaza Escárcega.
La obra que lleva por título el nombre del pintor, fue editada por la Universidad Autónoma de Chihuahua y la Universidad Autónoma de Chiapas, en un lazo de solidaridad con el artista. El libro posee una recopilación del trabajo que ha realizado Benjamín, en los que destacan pinturas como Memorias, El juego de las decapitaciones y Los envoltorios de la memoria.
La obra del artista plástico lleva consigo una influencia muy fuerte del barroco clásico, los brocados y los gitanos. ¿Cómo es que un artista emergido del desierto chihuahuense en la década de los cuarenta pudo reproducir obras que a simple vista parecían de algún experto pintor italiano renacentista?
La historia de Benjamín es muy singular y necesaria para poder entender su pintura. Hay que conocer a Jiménez, ciudad que lo vio crecer y compartir una vida totalmente excéntrica junto con migrantes árabes, chinos y sobretodo gitanos. Durante su infancia, se dedicó a coleccionar cajetillas de cerillos que incluían infinidad de pinturas e ilustraciones famosas, mismas que contenían una descripción de quién las había creado y en qué museo se encontraban exhibidos los cuadros originales.
Estas peculiaridades con las que creció son las mismas que lo influenciaron para concretar su estilo surrealista en el que expresa tantos sentimientos como la desvalorización, la belleza, el dolor, la santidad y que se prestan a una profunda interpretación con toda la carga simbólica e iconográfica.
Por último, Sergio Reaza Escárcega, director del Instituto Chihuahuense de la Cultura y quién también es el coordinador de las actividades del mismo estado invitado en la FILPM, recalcó la falta de proyección en artistas destacados como el caso de Benjamín quien, a pesar de tener una gran trayectoria y una presencia en el desarrollo cultural del país, no ha tenido el alcance que muchos desearían gracias a la mala difusión cultural que aún existe en toda la República Mexicana.
En la presentación también estuvieron el escritor chihuahuense Ramón Gerónimo Olvera y Heriberto Ramírez, representante de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Presentan libro sobre el universo plástico de Benjamín Domínguez

Chihuahua, Chih.- El pasado miércoles en la Quinta Gameros fue presentando el libro de Benjamín Domínguez, que recoge en sus páginas una selección de obras, de las más de 400, que a lo largo de su trayectoria han cobrado vida en el óleo, con singulares detalles en los colores y el ropaje de los personajes
El libro, editado por la Universidad Autónoma de Chiapas y la Universidad Autónoma de Chihuahua, en el marco de su 40 y 60 aniversarios respectivamente, muestra por medio de la fotografía, la belleza del arte pictórico que engloba un mundo de creación en el que se reflejan sentimientos y expresiones como la violencia, la angustia, el dolor, la santidad, la belleza y una gran diversidad de estados emocionales que exigen de una mirada profunda para su interpretación.
El libro, de 120 páginas, se complementa con textos inteligentes que, con mirada crítica, interpretan y describen la obra de Benjamín Domínguez a través de las letras del historiador de arte independiente, narrador y ensayista, Carlos Montemayor.
Además de Alfonso de Nauvillate y Luis Carlos Emerich.
Las obras plásticas, esculturales y hoy, el libro en el que se encuentran inmortalizadas, ofrecen un mundo propio del artista que ha construido a lo largo de su vida para ilustrar personajes con cierto carácter y vida, a través del arte y la imaginación.
El surrealismo y el expresionismo de Benjamín emergen de las experiencias que desde pequeño tuvo y con las cuales dio creación a obras como “El juego de las decapitaciones”, “Los envoltorios de la memoria”, “Ecce homo”, “Memorias”, entre otras.
El universo plástico de Benjamín Domínguez descrito en la diversidad de personajes interpretados en ángeles, brujas y sacerdotes que visten atuendos barrocos, exige una carga simbólica que invita al público a sumergirse en una experiencia única de las bellas artes.
Producto de un esfuerzo interinstitucional entre la Universidad Autónoma de Chihuahua y la Universidad Autónoma de Chiapas, en el marco de su 60 y 40 aniversario respectivamente, la producción literaria “Benjamín Domínguez” es presentada para enriquecer de arte al público chihuahuense.
“Estar frente a un cuadro de Benjamín Domínguez y ahora ante el libro que plasma sus obras, es asumir un desafío estético por su fuerte carga simbólica que invita al espectador a descifrarlo sin abandonar la posibilidad de disfrutar su intenso cromatismo”, expone el rector de la UACH, Jesús Enrique Seáñez Sáenz, tras reconocer que las obras del artista permiten apreciar lecturas entorno al mundo y la condición humana.
“En la universalidad del conocimiento promovido en las aulas, la invitación al disfrute del arte es una actividad sustantiva, entendiendo que en el horizonte de la educación universitaria el objetivo central es el ser humano”, manifestó.
Al participar como comentarista del libro, Águeda Lozano, artista chihuahuense de talla mundial, aseguró que en su esencia, el arte es el lenguaje que enriquece a las sociedades. En ese sentido, distinguió la obra de Benjamín Domínguez por mostrar un panorama en el que convergen ideas que remontan a lo obscuro y lo barroco.
Por su parte el director de la Facultad de Artes, Raúl Sánchez Trillo, refirió la obra como una “joya bibliográfica” del acervo artístico en la que el autor logra el objetivo de que al observarla se revelen sensaciones palpitantes.
“Al mirarlos nos volvemos cómplices de su placentero sadismo y nos escondemos en cada uno de los personajes sugerentes”, destacó.
Emanado de la voz del escritor chihuahuense Ramón Gerónimo Olvera, el texto enviado por el artista Ignacio Solares describe el talento de Benjamín Domínguez como un “pintor de la ensoñación y de la vigilia” con una inagotable fuente de inspiración.
Un mundo cargado de mitos y de símbolos asociados a la ritualidad y a la transgresión, a la santidad y a la condena, al placer y al dolor como constancia del ser y del existir, son detalles que Solares percibe de las obras del artista en las que no sólo hace una crítica del propio arte pictórico sino también del mundo actual.
Benjamín Domínguez nació en Jiménez, Chihuahua, y es considerado como un artífice de los sueños, la magia y las tentaciones.
Inició su carrera como pintor abstracto durante casi 10 años, pero su verdadera pasión ha sido realizar una revisión posmoderna del barroco, lo que le ha permitido ser respetado como uno de los neoclasicistas más modernos del país.
Ha expuesto su obra en galerías de varias partes del mundo como Tailandia, Suiza, Bélgica, Estados Unidos y por supuesto México, en ciudades como Monterrey, Zacatecas, Valle de Bracvo, Toluca, Querétaro y Chihuahua, entre otras.
Trabajó diseñando ropa y joyería en plata, tiñendo telas, estambres e hilo mercerizado y serigrafía para estampado en tela y piel. Además dio clases para niños en el Museo de Antropología.