Víctor Bartoli: Solo, tan solo… como sus ‘mujeres alabastrinas’

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Yo no escogí nacer en Ciudad Juárez. Sin embargo, sí me siento muy orgulloso de haber nacido en la tierra en que fueron sepultados mis fallecidos. ¿Por qué? …Porque todavía hace muy poco, la mía fue una tierra de oportunidades. A la que por décadas acudieron miles de inmigrantes del Sur de México en busca de oportunidades.

Carlos Urquidi G

Chihuahua, Chih.- Ayer martes 21 de marzo murió Victor Bartoli Herrera, el escritor, el periodista… su cuerpo yace en la fría plancha de una morgue… solo, tan solo… como sus ‘mujeres alabastrinas’…
Hasta la tarde de hoy miércoles iniciaron apenas los trámites para reclamar su cuerpo y preparar los funerales.
Víctor Bartoli Herrera nació en Ciudad Júarez en 1952. Llegó a la redacción de los periódicos a instancias de su amigo Elías Montañez Alvarado (+); trabajando en los más importantes de la región por años, donde escribió de todo, pero decidió al paso de tiempo elegir sus temas.
En el año de 1985 ganó el Premio Chihuahua con su novela ‘‘Mujer alabastrina’’, siendo publicada hasta 1998, por cuestiones burocráticas y de la que se hizo una película que nunca le gustó: ‘‘Contracorriente’’, con guión de Vicente Leñero.
En el 2010 publicó una carta abierta al exgobernador y al exalcalde de Ciudad Juárez, César Duarte y Héctor Murguía, respectivamente, para denunciar el intento de plagio de su novela, ‘‘Por una iniciativa de mi amigo Rosendo Gaytán, algunos de ellos, me han abierto sus corazones. Sabedores de las vicisitudes por las que debe a travesar un novelista para ser aceptado, me han obsequiado desde simples palabras de aliento hasta pequeñas cantidades de dinero para reponer en las librerías locales los ejemplares de mi novela Mujer Alabastrina, pues en el pasado mes de abril, ésta ya sufrió un intento de plagio’’.
En esa carta hace también un reclamo, que ayer, al saber de su muerte suena a presagio, ‘‘Quizá Ustedes no me reconozcan y tienen toda la razón, pues en Ciudad Juárez los escritores no somos muy populares’’.
Tema que retoma en una entrevista que le hicieron para la Universidad de Madrid, ‘‘Fue un viaje muy largo… Larguísimo e infame… Claro que desde niño supe que escribir novelas era lo mío, pero, como cualquier hombre que se precia de ser decente, naufragué en la incertidumbre de los oficios para ganarme el pan de cada día… Aunque quizá el más extraño de ellos, fue mi empleo en periódicos…’ ’.
Dueño de un lenguaje directo, tanto escrito como oral, en épocas modernas, al saber de su deceso, figuras de la literatura y el periodismo han inundado de anécdotas las redes sociales, como dijera la canción de Juan Gabriel, ‘‘Llenaste de recuerdos, a la ciudad entera, para que de tristeza, poco a poco yo muera’’.
El escritor Jesús Chávez Marín dice, ‘‘Algunas pérdidas pegan en el alma. Y esa fue la de Víctor Bartoli, un hombre, de andar y de hablar pausado’’.
Además de abonar más datos a la biografía: Bartoli se inició como coordinador de talleres literarios en su ciudad natal, Ciudad Juárez, donde tenía su casa en la famosa colonia La Chaveña. A finales de los años setentas se vino a radicar a Chihuahua y estudió varios años en la Facultad de Filosofía y Letras donde se hizo alumno de Federico Ferro Gay, de quien aprendió lecciones de latín y griego.
‘‘Al mismo tiempo trabajaba para sostenerse en las redacciones del periódico Norte y luego en Novedades de Chihuahua; también fue uno de los fundadores de las mesas de redacción del recién nacido Diario de Chihuahua. Su estilo de periodista era muy narrativo, le gustaba recrear su prosa en notas de color y viñetas de dramática humanidad; muy seguido los jefes de redacción le rechazaban sus notas porque pecaban de ser demasiado literarias, en lugar de irse directo a los hechos, regla de oro del periodismo’’.
Y junto al periodista Jaime Mariscal se despiden, ‘‘Vaya desde esta mesa de redacción de Chihuahua Exprés una despedida muy cariñosa y sentida para quien fue nuestro compañero de trabajo en varias empresas periodísticas y editoriales de esta ciudad’’.
El también periodista Raúl Gómez Franco cuenta, ‘‘Lo conocí deambulando por los pasillos de Filosofía y Letras en 1979, cuando entré a Letras Españolas. Platicábamos y nos hicimos cuates. Un año después ya éramos compañeros en Novedades de Chihuahua, él era corrector y yo reportero. Hubo temporadas en las que varios de los chavos (porque éramos muy jóvenes), nos íbamos a su casa en la colonia Los Pinos (Chihuahua) y él nos preparaba pizzas. Después se fue a Juárez pero volvíamos a coincidir de manera intermitente’’.
Prosigue, ‘‘Volvimos a coincidir en Juárez cuando me fui para allá a principios de 2001. Me lo encontraba por las tardes en Río Grande Mall (su segunda casa) y nos poníamos a platicar, a veces por horas. Siempre me decía que estaba negociando un guión con una productora y que yo iba a ser el actor principal (él me conoció en mis andanzas por el teatro universitario durante los setenta y ochenta). La última vez que nos vimos fue a principios de noviembre, unos días antes de regresarme a Chihuahua. Qué bueno que ya te vas de una empresa que te explota, me dijo. Él conocía bien ese mundo. Descansa en paz, mi querido Víctor Bartoli. Hablaremos de literatura y teatro cuando nos volvamos a ver…’ ’.
El maestro en artes visuales y exrector de la Facultad de Artes de la UACH, Raúl Sánchez Trillo, también sacó sus recuerdos, ‘‘Conocí a Víctor Bartoli por 1976, en una fiesta de estudiantes de Filosofía y Letras. Con aura de beatnick leía sus textos a varios de los asistentes recargado en un árbol. Era un hombre talentoso con facilidad para hablar otros idiomas. Autodidacta, tengo la impresión que sin estar inscrito en la Escuela de Filosofía asistía solo de oyente, sobre todo a las clases del Dr. Ferrogay’’.
La anécdota avanza: Bohemio y vagabundo perdió en ese tiempo un riñón. Un buen día vio coronado su incesante trabajo con el Premio Chihuahua de Literatura. A su casa fuimos a felicitarlo mi compadre y yo. Vivía entonces su mejor momento, había encontrado la estabilidad que aparentemente da la vida en pareja. Con el metálico del premio se hizo de un bochito rojo. Recuerdo su entusiasmo al compartirnos sus proyectos: dedicarse a la escritura teniendo como modelo a José Fuentes Mares, vivir de la literatura, pero su esposa terció la charla con una observación realista: “yo le digo que consiga un trabajo con servicio médico porque está cabrón andar por la vida con un solo riñón”. Desde luego no hizo caso y prefirió la libertad del freelancer. Sobrevivió 40 años con un riñón. Convivimos un tiempo en el Departamento Editorial de la UACH donde prestó servicios de corrector, apenas este domingo Melchor Torres M recordaba todo lo aprendido con él durante la corrección de su libro. Se regresó a Juárez donde trabajó en el periodismo y con reportajes especiales para la revista Contenido. Hace unos años nos contactamos por Facebook. Murió ayer. Es una pena irnos quedando solos, sin estos personajes entrañables, graciosos y tristes a la vez. Son avisos de la parca, el tiempo se nos acaba, ya andamos en la primera línea de las bajas’’.
El cineasta juarense Ángel Estrada Soto cuenta publicó que los trámites económicos para su sepultura y funerales, ‘‘La subsecretaría de cultura y la UACJ confirman su disposición para hacerse cargo de los gastos de los funerales de nuestro estimado Víctor Bartoli’’.
Los detalles que cuenta son tristes, ‘‘La señora Austria Galindo, con quien Bartoli tenía una gran amistad, nos confirmó que el lunes pasado fue a buscarlo y lo encontró en su casa pero él no quiso salir a recibir atención médica por lo que el martes a mediodía, envió a alguien a buscarlo y ya no respondió, así que con apoyo de la policía forzaron la puerta y lo encontraron sin vida. Descanse en paz nuestro estimado Víctor Bartoli’’.
El mismo Estrada Soto, dice también, ‘‘Las ultimas ocasiones en que hablé con él, me platicaba que seguía escribiendo, quería que se llevara al cine nuevamente su Mujer Alabastrina, pero también se notaba el deterioro en su salud y probablemente en su situación económica. Creo que muchos nos dimos cuenta de esto, ojalá hubiéramos reaccionado para ofrecerle ayuda y ojalá podamos estar alertas con los compas del gremio en esta ciudad donde dedicarse al arte no promete el mejor futuro’’.
Que las palabras que deja escritas, que su obra, sirvan de recuerdo y para honrar su memoria. Nunca más el olvido. Punto, hasta aquí.

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Comments (2)

  1. Maga Muñoz

    Siento mucho la partida de Victor Bartoli, mientras vivió en Chihuahua tuvimos una gran amistad,. Me puede mucho que se haya ido tan solo y que los recuerdos que nos deja, no hayan podido paliar su soledad. Eso nos sigue dando lecciones que no hemos entendido.

  2. Avraham

    Gracias por tus lecciones, platicas y motivacion con una taza de cafe del futurama.

    Te mando un abrazo, amigo, maestro, aunque nunca te gusto que te dijera asi.

    Ironicamente, te hablo de “tu” en este comentario cuando en persona, por mas que insistieras que eramos iguales, nunca pude.

    Gracias de nuevo por los recuerdos, sr Bartoli.

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