Logra la consolidación el festival “Sol de Acantilados” con su edición 2017

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Madera, Chih.- El festival “Sol de Acantilados” se realizó durante los días 13, 14 y 15 de abril en la Zona Arqueológica Las 40 Casas, una de las cinco Zonas Arqueológicas abiertas al público en el estado, ubicada en el municipio de Madera, Chihuahua, en donde hubo además se ofrecen talleres de arqueología, decorado de cerámica, pintura y elaboración de tapiales de Casas en Acantilado.
El delegado del Centro INAH Chihuahua, Jorge Carrera Robles, informó que este año se contó con una afluencia superior a los 2,400 asistentes del jueves 13 al domingo 16, logrando posicionar este evento entre los más importantes de la región, ya que desde su primera edición en 2014, se ha colocado como una de las principales actividades de Madera y sus alrededores en la temporada vacacional de primavera.
Los talleres impartidos por personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), delegación Chihuahua, durante la cuarta edición del festival Sol de Acantilados, cumplieron con el propósito de fortalecer la difusión del patrimonio cultural regional. Además, los visitantes disfrutaron de la naturaleza y el paisaje al hacer el recorrido para llegar a la Zona Arqueológica (Cueva Las Ventanas), así como presenciar las presentaciones culturales y artísticas que incluyó el programa.
Las 40 Casas, al igual que muchas de las edificaciones antiguas de la región, forma parte de las llamadas Casas en Acantilado, ya que las construcciones edificadas hacia el 1,200 de nuestra era –hace más de 800 años–, se encuentran en abrigos rocosos y acantilados del arroyo El Garabato, en la inmensidad de la Sierra Madre Occidental.
De ahí surge el nombre del festival de Sol de Acantilados, evento cultural por medio del cual se ha generado un punto de aprendizaje para los visitantes de la Zona Arqueológica, siendo el marco perfecto para obtener un acercamiento con la comunidad por medio de la enseñanza práctica y divertida de la historia por medio de los talleres, así como la convivencia y conocimiento de las costumbres la cultura pima, una de las cuatro etnias originarias de Chihuahua, que habita actualmente en esta región y que participa de manera activa desde la primera edición del festival.
Además de contar con la presencia de los representantes de la cultura pima, quienes comparten sus tradiciones y costumbres con los asistentes, cada año se invita a alguna comunidad indígena de México. En esta ocasión, provenientes de la huasteca del estado de Veracruz, los integrantes del grupo Son Melo presentaron su repertorio musical de sones huastecos y jarochos. La agrupación está conformada por la familia Melo, heredera de una gran tradición musical, originaria de Chicontepec, poblado ubicado en la huasteca veracruzana.
Todas las actividades de Sol de Acantilados se realizaron de manera gratuita, como un esfuerzo del Centro INAH Chihuahua y el Gobierno Municipal de Madera, por difundir y promover la riqueza cultural de esta región, en donde se encuentra una gran parte del legado arqueológico de Chihuahua.

Atrapa la música de la Huasteca Veracruzana

Durante cuarta edición del festival “Sol de Acantilados”, se contó con la participación del grupo ‘Son Melo’ conformado por talentosos músicos originarios de la región huasteca del estado de Veracruz.
Dirigidos por el maestro Enrique Melo, originario de Chicontepec Veracruz, ‘Son Melo’ llegó hasta Las 40 Casas para mostrar la gran riqueza musical del huapango utilizando los tradicionales instrumentos en su ejecución: el violín, jarana y quinta huapanguera.
Fueron tres sus presentaciones que disfrutaron los asistentes. El jueves 13 interpretaron varias piezas como ‘Flor menudita’, ‘El Caballito’ (huapango que bailaron sobre el tablado), ‘El rebozo’, ‘El Huasteco’, sin embargo, ‘La calandria’ arrancó numerosos aplausos con la improvisación de versos que aludían a algunos asistentes.
Enrique Melo destacó el valor de lo cultural para preservar tradiciones y con ello la identidad mexicana.
La presentación del viernes 14 incluyó también sones jarochos, destacando ‘La Bamba’, pieza que ha puesto a Veracruz en los ojos del mundo. Con el son de ‘La Polla Pinta’ bailaron 10 voluntarios dejando constancia de la capacidad de la música y el baile para promover el intercambio cultural.

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