“La Prietty Guoman”: Más chou que bandera por la tolerancia

 

Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- En tiempos de la diversidad sexual, de intolerancia, de la lucha por la aceptación, del vive y deja vivir, pero también en tiempos del feminismo y del machismo latentes llegó al XIV Festival Internacional Chihuahua el monólogo con tintes de denuncia “La Prietty Guoman” dándole al FICH su mejor entrada hasta el momento en los recintos teatrales.
“La Prietty Guoman” cuenta con la actuación de César Enríquez quien también se encarga de la dirección y la dramaturgia, además, un punto a su favor, la música en vivo a cargo de Álvaro Herrera, al piano, que de paso da vida al personaje/bulto de “La muda”.
Así el inicio: “La Prietty”, es una mujer trans veracruzana que va contando su vida desde pequeña aderezada con canciones poperas en la búsqueda de su amor ideal, tal y como sucedió en la película protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere (Pretty Woman. Mujer bonita. 1990).
El público se va adentrando a la historia, aplaude las menciones de personajes actuales y sus acciones, desde el presidente Enrique Peña Nieto y los exgobernadores Javier Duarte y César Duarte, de Veracruz y Chihuahua respectivamente y son esos chispazos los que le dan el valor a la puesta en escena pero, son chispazos olvidables al momento ya que el libreto decide irse por el rumbo del show, del cliché y del albur.
Interesante la escenografía: Un banco, un espejo con focos, un automóvil destartalado y el uso del video mapping cumplen a carta cabal su cometido.
Tras ver todo el monólogo, surgen más preguntas que respuestas: porqué partir de una cinta hollywoodiana que idealiza el amor romántico, porqué el amor romántico debe ser la meta de las relaciones humanas…
Según investigaciones actuales el ideal del amor romántico es una de las causas de la violencia de género ya que el hombre está por encima de la mujer.
El monólogo alabado en su estreno hace dos años dado el tema y la bandera de tolerancia que enarbola termina siendo “comido” por la búsqueda de la risa fácil, los clichés del ambiente gay y la farsa ante la ausencia de un verdadero y el teatro de denuncia.
Hay confusiones latentes en el texto:
Según The Human Rights Campaign, la palabra transgénero (o trans) es un término general para aquellas personas cuya identidad y expresión de género se diferencia de las que están típicamente asociadas con el sexo que les fue asignado que al nacer (por ejemplo, en el acta de nacimiento).
“Ser una persona transgénero se trata la identidad de género del individuo, mientras que ser gay se refiere a la orientación sexual del mismo; es decir, la atracción hacia personas del mismo género, diferentes géneros o ambas. La identidad de género y la orientación sexual son dos cosas diferentes”.
“Un soundtrack” de vida de una mujer transexual que pide tolerancia confundiéndola con un permiso para “jotear sin ton ni son”… Punto, hasta aquí.

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