“Justicia para Enrique, el guardián de las palabras”… el grito que retumba en el Centro Histórico de Chihuahua

Hay ciudades a las que uno debería perdonar…
Enrique Servín

Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- “Todos somos Enrique” se escribió y se escuchó enfrente del Palacio de Gobierno y enfrente del Congreso del Estado.
La voz de Enrique Servín, mediante sus palabras como legado, se escucharon en voz de los manifestantes, sus amigos, y se escribieron en telas de colores para enmarcar las dos sedes del gobierno del estado de Chihuahua.
Hoy 28 de enero de 2020 sería su cumpleaños, pero el 9 de octubre de 2019 cortaron con su vida, con su amor por vivir.
A casi cuatro meses del asesinato del abogado, políglota, escritor, poeta y lingüista, además de un destacado defensor y estudioso de las lenguas indígenas, las autoridades chihuahuenses no han reportado avances sobre el esclarecimiento del violento hecho, “compañeras y compañeros de la comunidad cultural chihuahuense, familiares y amigos, miembros de las asociaciones civiles en la defensa de los Derechos Humanos y ciudadanos en general, hemos sido convocados para celebrar su vida, así como para pedir mayor agilidad en la investigación del hecho criminal y que en consecuencia se encuentre y castigue al o los culpables de su asesinato, como una exigencia legítima de justicia para la víctima, en apego a las leyes mexicanas”.
Durante el acto pacífico, los participantes entregaron a las autoridades estatales un documento en el que destacan los logros y alcances de la labor de Servín, pero, “no obstante de todos los logros, el maestro Enrique Servín Herrera, no estuvo a salvo de ser otra víctima más de la inseguridad y de la violencia contra personas que sufren condiciones de vulnerabilidad social debido a su personalidad diversa, que afecta a la ciudad de Chihuahua y al Estado desde hace décadas y a la que no se ha podido querido poner freno”.
Además, “le pedimos al C. Gobernador del estado de Chihuahua, Javier Corral Jurado, intervenga ante la Fiscalía General del Estado para que la resolución de la investigación sea lo más expedita posible y ver en corto plazo que se cumpla con la exigencia de justicia para nuestro querido hermano y amigo”.
El acto de exigencia de justicia y de celebración del cumpleaños del autor del libro “Anirúame: historias de los Tarahumaras de los tiempos antiguos”, estuvo lleno simbolismos: el humo del milenario incienso/copalli inundó la Plaza Hidalgo, se adhirió a la tristemente emblemática ‘Cruz de clavos’, testigo de los crímenes de odio en el estado, a la que ya se le agregó la fotografía de Enrique; las palabras brotaron limpias secas, se le recordó en español, en las lenguas originarias mientras las telas con sus poemas ondeaban en ese frío mediodía.
El ritual en el memorial estuvo a cargo de poeta, traductor, músico y promotor cultural rarámuli Martín Makawi.
Los amigos, las amigas, descolgaron las camisas del improvisado tendedero, sí, esas camisas que el maestro portó a diario con orgullo mientras fue funcionario, cuando con orgullo estuvo a cargo departamento de Culturas Étnicas y Diversidad y como coordinador del programa institucional de Atención a las Lenguas y Literaturas Indígenas de la secretaría de Cultura del gobierno de Chihuahua, se las pusieron y formaron la frase, “Todos somos Enrique”, ahí, teniendo a sus pies la placa donde se asienta el asesinato de la activista Marisela Escobedo.
Y ya como emblema de un futuro, la réplica de lo que será un monumento a su memoria, un obelisco, blanco, se yergue entre los asistentes, esa ancestral columna cuadrada y alta, más estrecha en la parte superior y acabada en punta piramidal usada en muchos ayeres como ofrenda o recordatorio de una conmemoración, será también en honor al maestro caído, al hombre convertido en víctima de la violencia.
El obelisco como símbolo de estabilidad, de permanencia, de renacimiento y fuerza creativa.
El grito “Todos somos Enrique” se escuchó en toda la plaza, el contingente se encaminó al Congreso de Chihuahua y en la Plaza de Armas, otra vez el grito general, “Todos somos Enrique”.
El desplegado de justicia con copia para el gobernador, Javier Corral, para la presidenta municipal, María Eugenia Campos y para el diputado y presidente del Congreso, René Frías Bencomo, fue entregado de forma oficial.
“Justicia para Enrique, el guardián de las palabras” se siguió escuchando por las pocas calles que llevan de la Plaza Hidalgo a la Plaza de Armas.
Alguien ha hecho todo esto,
Y alguien lo ha destruido.
Hubo un incendio.
Yo he muerto en el incendio.

Punto, hasta aquí.

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Comment (1)

  1. SylviaGonzalez

    Hermoso trabajo con tu sello distinguido, bien plasmado. Felicidades.

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