Juan Gabriel y yo: Tres décadas de recuerdos

Juanga 3

 

Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- Los ochentas con su música discotequera, de artistas extranjeros, de bailar a ritmo de John Travolta, pero también de un artista que venía pisando duro y no permitía barreras del idioma.
‘‘Yo no nací para amar, nadie nació para mi, tan solo fui un loco soñador nomas’’…
Tiempos de secundaria, tiempos del primer amor, de ligues y desligues…
Otros tiempos, en el que el escándalo quedaba de lado para disfrutar la época de arrastre de Juan Gabriel y su ‘‘Noa, Noa’’.
Aún no se podía gritar a viva voz que estábamos rendidos a su extraño encanto.
Se requirieron tres años más, hasta la llegada de ‘‘Querida’’, para ahora sí, hombres y mujeres aceptar que estaban ajuangabrielados…
A mi me gustaba, ‘‘Siempre reza por mi’’, me iba más por las baladas que por los rítmicos Noas o Juárez es el número uno…
Fue una década de propuestas musicales con Madonna, Cyndi Lauper, Michael Jackson, Prince, Van Halen, Bon Jovi, AC/DC; de moda con spray, guantes y accesorios; de cambios con la aparición del Sida; e el accidente de Chernobyl, la Guerra Fría.
Inició con el asesinato de John Lennon y la aparición del Pac-Man. Imagine nomas.
Y casi finaliza con la caída del Muro de Berlín.
Antes, mucho antes del internet y los celulares inteligentes…
En cine: El Resplandor, Viernes 13, Star Wars… etc.
En México, Juanga ya era una realidad, su éxito crecía a pasos agigantados.
Todos crecimos, los 90´s arribaron y el Juanga ya era parte de todos.
La cursilería empalagosa de muchos de sus temas ya no me llamaba la atención como en los tiempos mozos.
Yo trabajaba en mi primer periódico, El Norte, antes de los noventas, el primer artista conocido que entrevisté fue Miguel Bosé -aquí se unen ambos nombres en la historia y se unirán al final de esta historia-.
Pero él ya era ‘‘El divo de Juárez’’ y pisó el máximo recinto cultural de México, el Palacio de Bellas Artes.
Ya se podía contonear vestido de charro, ya tenía a todas las esferas socio-económicas en sus manos.
Yo tenía que saber de JuanGa, tenía que seguirlo, era mi función como jefe de espectáculos.
Todo lo que se decía sobre el cantautor era nota de portada: Sus problemas con el fisco, sus amoríos falsos o reales, escándalos y mágicas respuestas para salir de cualquier mal paso.
Lo había visto ya algunas tres veces en vivo.
Llegó 1994, ya trabajaba en El Diario, una invitación a mi nombre me elegía a ser testigo de la sequía discográfica de ocho años tras problemas con la disquera, la invitación decía: Gracias por esperar, contenía un número telefónico para confirmar y llegar hasta Los Cabos.
‘‘Pero qué necesidad’’: Acepté y fui testigo del regreso del divo.
Regresé a Chihuahua ‘‘Lentamente’’ y ‘‘Muriendo de amor’’. La espera había valido la pena.
Unos años más y ‘‘El México que se nos fue’’ daba arribo a un nuevo México y a una nueva celebración: Los 25 años de vida artística de Juan Gabriel.
La sección de la cual era editor se enfocó en sacar todo para dar cobertura. Así, se entrevistó a Meche, ‘‘Mi dulce y buena Meche’’ y a Juan, sí, ‘‘Ese lindo viejecito, por el que se puso ese nombre tan bonito’’.
Ese regreso discográfico también lo trajo de nuevo a Chihuahua, al Palenque de Expogan, la real, no la inventada de hoy en día.
Ese día antes de su presentación, un joven se acercó a mí, preguntó mi nombre y dice:
-Es que tengo un encargo de mi papá para ti
-¿Y quién es tu papá?
-Juan Gabriel es mi papá y pide que si tienes el negativo de la foto que sacaste hoy en tu sección, esa, la de la chamarra, la de estilo de cuera tamaulipeca estilizada.
Yo sorprendido lo seguí escuchando:
-Es que está preparando un disco con banda y quiere esa foto, a ¿cuánto nos la vendes? El fotógrafo Sergio Alvídrez fue testigo.
No les vendí la foto, se las regalé, tampoco se usó en el disco con la Banda El Recodo.
Una telenovela, un tema, mi madre y otra chihuahuense, Aracely Arámbula se confabulan para despertar mi fervor juangabrielesco, todos bajo el embrujo de ‘‘Abrázame muy fuerte’’.
Es el año 2000, claro que el tiempo ‘‘Ha hecho estragos en mi gente como en mi persona’’. En ese disco casualmente viene un tema que se llama igual que mi madre, Catalina.
Ese tema, ‘‘Catalina’‘, se repite en el disco recopilatorio lanzado en el 2001, año en que muere mi madre, e incluye otra de mis favoritas, ‘‘Te sigo amando’’.
Mi madre era su admiradora, en un concierto en el gimnasio Manuel Bernardo Aguirre, le lanzó el listón de su vestido.
Fui de los primero en Chihuahua en escuchar el sencillo ‘‘No tengo dinero’’ a dueto con los Kumbia Kings en el 2003, cortesía de la compañía disquera.
Corramos a los recientes años, del 2010 a la fecha.
Juan Gabriel se hace más presente en mi vida, primero por cuestiones laborales, luego porque ya no existe cantina, antro, fiesta, tertulia en casa de la entrañable Norma Cuervo, o escapada a la presa en la que no salga alguna de sus canciones.
Lo vi varias veces, era asiduo ya visitante en las fiestas de Chihuahua, hasta se ganó cierto rencor de la gente por unirse a un personaje innombrable.
La primera de ellas fue en la noche de ‘‘El Grito’’, en el concierto más espantoso y aburrido que haya dado jamás (2012).
Luego vino la polémica y la harto conocida fiesta privada con el exgobernador.
Salteémonos ese capítulo.
Año 2015:
Durante su penúltima presentación en el palenque de Santa Rita pasó a escaso metros de mí, iba rumbo al gobernador, pero la rechifla lo detuvo, entre murmullos dijo: No, contigo mejor no.
La última presentación en la capital, otra vez en la noche de ‘‘El Grito’’, me salí de la sala de prensa en busca de un lugar para fumar.
Casualidades del destino, se había olvidado su mega copa infaltable al cantar ‘‘Porqué me haces llorar’’, un motorista fue por ella hasta el hotel y llegaba en ese momento, me la encarga para estacionar su motocicleta. Juan Gabriel ya va rumbo al escenario, le entregan la copa en la escalinata, hace la finta de brindar conmigo, y sale al escenario, esa es la foto con la que se ilustra esta nota de recuerdos, cortesía de Silver Juárez.
27 de agosto de 2016: Pertenecía yo al equipo de comunicación del Festival Internacional Chihuahua, una tromba impidió la presentación del cantante Miguel Bosé.
28 de agosto de 2016: Sentado en las escalinatas del Hotel Lucerna, bebiendo cerveza y fumando con los músicos del intérprete español que aun no salían de la devastación del día anterior, un mensaje en mi celular me hace ponerme en pie: Juan Gabriel ha muerto.
Ese día debía presentarse ahí cerquita, en El Paso. Queda el recuerdo en un boleto.
Para siempre quedan ‘‘Amor eterno, ‘‘Hasta que te conocí, ‘‘Lágrimas y lluvia, ‘‘Muriendo de amor’’, ‘‘No tengo dinero’’ y, ‘‘La diferencia’’ entre usted que lee esto y yo no existe ya que, ahorita, todos, estamos conmemorando el primer aniversario luctuoso del emblemático artista. Cantemos. Punto, hasta aquí.

CJUANGA PPAL

Like This Post? Share It

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *