Gloria Trevi: una lección sobre inclusión y un fuerte performance sobre violencia de género…

Carlos Urquidi G.
Fotografías: Alberto Torres

Chihuahua, Chih.- La cantante Gloria Trevi regresó con su séptima gira en solitario “La diosa de la noche tour” a Chihuahua para dejar muy en claro que ni el pasado vivido aquí, y que la llevó a pisar la cárcel con un niño en brazos (2002), le ha quitado el apoyo de miles de seguidores que abarrotaron el Palenque de la Feria de Santa Rita y ni ella ha perdido el arraigo por esta tierra, “Yo en esta ciudad derramé muchos lágrimas, hubo gente que quiso pisotearme, pero amo que aquí en Chihuahua haya inclusión y por eso los quiero ver cantar y bailar, reconozcan esta canción, va para aquellos que me aman y también para los que no me quieren. Estoy aquí por Dios y por ustedes”.
Son las dos de la mañana exactamente y la también compositora lanza esas palabras para cantar “Todos me miran”.
Y todos la miraron, la aplaudieron, la apoyaron y no la dejaron abandonar el redondel a pesar de la hora, “Pues bueno, ya es tarde, ya no hay after, pues hagamos el after aquí”. Cada voz se unió en una sola para convertirse en un grito ensordecedor de aprobación.
Gloria Trevi lució simplemente espectacular, pero también sigue tirando barreras, sigue más allá de la línea, ya que igual arma la fiesta bailando y cantando que simulando ser golpeada y acribillada en escena para permanecer inmóvil en el piso por varios segundos, todo al interpretar “No querías lastimarme”. Un performance sobre violencia de género que impacta, que cala.
La mujer que algún día quiso ser presidenta del país deja todo en cada canción, en cada grito, en cada presentación llena de cambios de vestuario, siempre más vistoso que el anterior, no da tregua ni respiro a sus seguidores, se sube a la tarima del redondel para recibir un regalo, ordena a la seguridad que la dejen tomarse la foto con su fan. Apapacha y se deja apapachar.
El tiempo es lo de menos, ni para ella ni para sus seguidores, nadie se quiere ir, todos y todas quieren vestirse de reinas para “mirar que la noche y ya no era oscura era de lentejuelas”.
En ese Palenque no cabía una persona más y a nadie importó el sofocante calor de la noche y la falta de aire acondicionado y la noche no fue corta, Gloria hizo caso y se mantuvo en escena por varias horas.
Aquella jovencita que saltara a los escenarios en 1982 escandalizando a la sociedad mexicana con su desfachatez y calendarios, hoy convertida en mujer volvió a Chihuahua no para preguntar ¿Qué hago aquí? sino para gritar aquí sigo y sigo igual o más empoderada que nunca.
Besó el piso, los bailarines la alzaron al cielo y desapareció. Punto, hasta aquí.

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