¿Eulalia eres tú?.. La leyenda de “La Planchada”

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Una de las leyendas más conocidas en México es la leyenda de “La Planchada” y como toda leyenda, y mediante la tradición oral, la historia, aunque no pierde su base, varios lugares del país se la han apropiado.
“La Planchada” es de aquí y de allá, es de todo México y es por ello que existen diversas versiones sobre el inicio de esta historia, pero todas coinciden en su nombre y profesión: Eulalia, enfermera y que murió en servicio atendiendo a sus enfermos, tras una decepción amorosa.
Es casi seguro que su leyenda surgió en la Ciudad de México, aunque por el contexto, las historias se han repetido en varios hospitales del país y del mundo, como en el caso de Chihuahua, donde se le ubica en el Cospital Central, otros en el temblor de 1985 y hasta en la Invasión Norteamericana donde misteriosamente amanecían miles enfermos ya atendidos.
La leyenda de “La Planchada” es probablemente una de las más populares de México. Siguiendo la versión más trágica y famosa de esta leyenda, la historia narra que el fantasmal personaje vaga por los pasillos del hospital Juárez pero sobre todo, atiende a los enfermos.
Eulalia era una chica guapa, rubia y de ojos claros que siempre demostró gran profesionalismo y diligencia. Profesaba una dedicación que a veces iba más allá del mero deber y ni hablar de su inigualable apariencia siempre muy limpia y con el uniforme blanco perfectamente planchado.
Como es costumbre en los hospitales, un nuevo médico ingresó al cuerpo de personal. Cuando Eulalia lo conoció quedó inmediatamente enamorada de él y a partir de ese momento no descansó hasta conquistarlo y hacerlo su novio a pesar de fuertes rumores respecto a las costumbres que tenía este doctor de coquetear con otras enfermeras.
Sin hacer caso de los consejos y el qué dirán, Eulalia se sentía la mujer más dichosa del mundo y al pasar un tiempo el doctor le pidió matrimonio. Antes de la boda, el doctor debía partir a un seminario de 15 días, prometiéndole que a su regreso se casarían de inmediato.
A los pocos días de la partida del doctor, un enfermero se acercó a ella para confesarle algo que ya todos sabían: que el doctor renunció a su cargo y en realidad había partido de Luna de Miel con su ahora esposa. Eulalia quedó convencida cuando pasó más del tiempo pactado de su regreso y no había señales de su amado.
A partir de esta decepción amorosa, Eulalia jamás volvió a ser la misma. Malhumorada y llena de amargura atendía con desprecio e indiferencia a los enfermos al grado de cometer negligencias. Con el paso de los años también cayó enferma, lo que le sirvió para arrepentirse del mal trato que por décadas le dio a los pacientes.
En lo profundo de su soledad, la reflexión le ablandó el corazón, se arrepintió de haber sido tan mal enfermera y falleció con el profundo anhelo de enmendar de alguna forma sus errores (otra versión dice que se suicidó por aquel desamor).
Tras la muerte de Eulalia, surgieron cientos de testimonios de gente hospitalizada quien dijo haber sido atendida por una mujer con las características inconfundibles de Eulalia, La Planchada. Personal del hospital también dicen haberla visto entrar o salir de la habitación de un paciente e incluso haber sido despertados por el espíritu de Eulalia cuando dormían en sus turnos, tocándoles el hombro.

“La Planchada” en su versión antigua

Esta versión data del tiempo de la guerra con Estados Unidos en 1847 cuando el Hospital San Pablo –después Hospital Juárez– atendía a los heridos, justo cuando Antonio López de Santa Ana perdió parte del territorio mexicano. Se dice que ante el exceso de trabajo y el escaso personal del hospital las enfermeras se quedaban dormidas, y al despertar apresuradas por atender a los pacientes se encontraban con la sorpresa de que ya habían sido atendidos por una enfermera que nadie conocía. Los trabajadores y soldados de guerra se pusieron de acuerdo para seguir a la mujer que los atendía, y según ellos, desaparecía a los pocos metros. La describían como una mujer hermosa, rubia de ojos azules, que caminaba muy derechita y con un uniforme blanco, perfectamente almidonado. Nadie sabía quién era ni de dónde provenía, ni cómo había muerto.

La versión más conocida y popular

La versión más conocida es que era una enfermera de nombre Eulalia y entró a trabajar en el Hospital Juárez a mediados del siglo XX. Era enfermera de vocación porque le gustaba atender muy bien a los pacientes, por lo que se ganó la simpatía de todo el personal del hospital. Dicen que Eulalia era muy bonita, era rubia de ojos azules y siempre estaba impecable, llevaba su uniforme blanco muy almidonado, siempre bien planchado.

Amor a primera vista

Eulalia se enamoró del doctor Joaquín, un joven apuesto que comenzaba su carrera de medicina. Quedó impactada cuando realizó un servicio médico con él. Muchos le recomendaron no enamorarse de Joaquín pero finalmente cayó rendida a sus pies hasta que se hicieron novios. Joaquín era conocido en el hospital por ser un poco presumido y coqueto con otras mujeres. Finalmente el doctor le propuso matrimonio a Eulalia y ella estaba extremadamente emocionada.

La decepción amorosa

La ilusión de Eulalia con la boda era perceptible a primera vista. Sin embargo, un día Joaquín le encargó a la enfermera un traje de gala con el argumento de que era para una recepción elegante. Eulalia lo guardó en casa y Joaquín al día siguiente fue a cambiarse, y al mismo tiempo platicó con ella diciéndole que se iría 15 días a un congreso. A Eulalia le pareció raro pero nunca se imaginó el desenlace. Cierto día, un enfermero del hospital invitó a Eulalia a una fiesta y no accedió porque le dijo que estaba comprometida. El enfermero le contestó que eso era mentira porque Joaquín se había casado y estaba en su luna de miel. Además había renunciado al hospital y se había ido de la ciudad.

La desgracia por un amor

Eulalia cayó en depresión por la triste noticia. Comenzó a llegar tarde al hospital, descuidando a los enfermos. Pasó el tiempo y ella se enfermó hasta morir en el mismo hospital. Después de su muerte comenzaron a suceder cosas extrañas en el Hospital Juárez. Algunos pacientes graves comenzaron a comentar a las enfermeras que había una enfermera muy bien vestida y planchada que los cuidaba o administraba medicamentos, y las enfermeras sorprendidas argumentaban que ellas no habían sido y que no la conocían. Así comenzaron a aparecer testimonios de pacientes hasta que la bautizaron como La Planchada.

Testimonios en la actualidad

Actualmente, en la mayoría de los hospitales de México se escuchan historias similares. Dicen que La Planchada no es solo una leyenda del Hospital Juárez sino de miles más de toda la República. Por ejemplo, este testimonio de un médico de una clínica del Seguro Social ubicada en Eje 10 en la Ciudad de México. Cuenta que un día realizó una cirugía a una viejita que se encontraba grave, tenía aproximadamente 80 años, la operación transcurrió sin problemas y su evolución fue satisfactoria. Ya próxima a darla de alta y retirarse a su domicilio se le quitaron las soluciones (los sueros). El día de su alta llegó el médico a revisarla a las 7 am. Al entrar a su habitación lo primero que vio fue el suero e inmediatamente pensó que se había puesto mal. Al acercarse a su cama, la viejita estaba completamente cubierta con la sábana y temblando. La saludó y le preguntó el porqué de su miedo. Le dijo que había ido una enfermera y le había colocado la solución, pero lo más extraño es que no le pudo ver el rostro. Dijo que la enfermera se había dirigido al baño y estuvo observando para ver si salía y nunca salió. Posteriormente el doctor fue a preguntar a las enfermeras quién le había puesto el suero y todos lo negaron. La pobre viejita sufrió toda la noche. Tanto doctores como enfermeras concluyeron que había sido “La Planchada”.

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