Crónica de una marcha anunciada que hace historia en Chihuahua

Carlos Urquidi G.
Fotografías especiales: Omar Soto V.

Chihuahua, Chih.- Una tarde de domingo, de fuertes vientos, de melenas y de pañuelos al aire en la que desde mediodía se gestaba un mensaje, se esparcía de más a más, para volar antes de las 3 de la tarde. Mujeres por aquí, mujeres por allá, mujeres por doquier caminando a un punto fijo, hacia un punto emblema de la ciudad y del estado.
Hoy, Chihuahua vivió un evento inédito en muchos sentidos, la marcha por el Día Internacional de la Mujer se convirtió en un magno mitin de mujeres unidas en un solo grito y en solidaridad; marcharon por la igualdad, por la defensa de sus derechos, pero también se hicieron oír para exigir justicia por las cientos, miles de mujeres asesinadas.
Los gritos, las consignas, y hasta el llanto se hicieron presentes, era un tumulto morado y verde, las palabras eran fuertes, gritadas a todo pulmón, sin miedo, con rabia: “estado feminicida”, “no somos una, no somos 10, pinchi gobierno, cuéntanos bien”, “el violador eres tú”, “ni una más”, “señor, señora, no sea indiferente nos matan en su frente”.
Pancho Villa fue vestido con capa verde, a fuerzas, el fuerte viento hizo lo suyo al ondear su nuevo atuendo.
Ahí inició todo, en su glorieta. Ahí se escribió otra historia hoy 8 de marzo de 2020.
Siete aguerridas dieron la estocada inicial, desnudas o semidesnudas treparon la barda de la glorieta y puño en alto marcaron el territorio, lo hicieron suyo, se lo apropiaron.
La avenida Universidad estaba lista, aunque temerosa, para la embestida femenina que se avecinaba.
Una embestida que sería histórica desde cualquier ángulo.
Camino a la Plaza del Ángel las primeras intervenciones en las estaciones del vivebus que fueron rebautizadas con nombres de algunas mujeres que ya no están aquí, que fueron víctimas de la barbarie, Camila, Marisela, Rubí, Isabel y ¿dónde está Alondra?, sí, esa pequeña de la que no se sabe nada, de la que nadie dice nada, a la que oficialmente nadie busca desde el 18 de septiembre de 2017.
No hubo barda, vidrio, piso o espacio público que no quedara marcado con el reclamo general, los edificios de los dos medios impresos de Chihuahua tampoco escaparon.
El contingente crecía y crecía, cuatro mil, cuatro mil quinientas…
Dos amigas se topan, se abrazan fuerte, lloran en silencio.
Las pintas fueron directas, sin eufemismos: “saquen sus rezos de nuestros congresos, “nos están matando”, “la prensa lucra con los feminicidios”, “Marisela vive”.
Las pancartas también: “Justicia para Patsy, “nada justifica una agresión sexual”, “no le hago a la estrellita, soy profesionista y soy feminista”, “por mí, por ti, por todas”, “nos quitaron tanto que acabaron quitándonos el miedo”, “quisieron enterrarnos pero no sabían que somos semillas”, “no estamos todas, faltan las asesinadas”, “por mi abuela, por mi madre”, por mis hijas, por mis nietas, por mí”, “quiero vivir sin el miedo de ser acosada, violada y/o asesinada”, “las paredes se limpian, las chicas no regresan”, “somos el grito de las que ya no tienen voz”, “mujeres indígenas presentes”.
“De camino a casa no quiero ser libre, no valiente”, decía el letrero de una jovencita rarámuli.
“Somos las nietas de todas las brujas que no pudiste quemar”, decía la cartulina de otra joven, mientras una niña le apretaba fuertemente la mano.
Atrás una niña, reclamaba, “existo porque resisto” y otra, seis años a lo mucho, cargaba tres carteles unidos, “en el parque quiero ser libre, jugar. No quiero ser secuestrada, violada”.
Mujeres de todas, desde las ya muy conocedoras de la lucha, las colectivas, hasta las que por primera vez vencían sus miedos y se unían a la protesta, también había niños, niñas y hasta mascotas, un hermoso golden retriever portaba un cartón en el cuello, “somos manada”.
Las del pañuelo verde saludaban a las del pañuelo morado, las de morado, saludaban a las de verde. A todas las unió un fin, una causa legítima.
Algunos hombres se unieron y marcharon atrás, en silencio.
Pocos, pero hubo, los que no estaban de acuerdo, con fintas de atropellos, gritos, insultos. Esos, fueron ignorados.
Una botarga emulando a la alcaldesa de Chihuahua se paseaba entre el gentío.
El sonido de los tambores retumbaba fuerte, rompían ese cielo lleno de nubes aborregadas. Estremecía.
La marcha siguió su cauce hasta llegar el momento final, a la concentración masiva, ya eran más de cinco mil.
En el Ángel, el silencio para escuchar el pase de lista de las que ya no están, de las que fueron asesinadas y la respuesta de “PRESENTE”, retumbó en todo Chihuahua, igual de estremecedora la lectura de los posicionamientos de los colectivos participantes.
Las cruces rosas surgieron en lo alto, su mensaje “ni una menos”, calaba hondo, “estamos aquí, con rabia, esperanza, libertad y dignidad”.
Todas sentadas, escucharon, “estamos aquí, porque en 1996, hace ya 23 años, las familias y abogadas de Silvia, Zoila Inés, Maribel, Leticia, Rita, Victoria, Rocío, Virginia, Alma Leticia, Cintia, Juana, María Irma, Sofía, Martha Yolanda y Amelia decidieron que querían la verdad, que no bastaba que sus hijas fuesen una cifra más y que ninguna otra adolescente, migrante, obrera debía ser violada, asesinada y revictimizada después”.
“Estamos aquí por Patsy Andrea”. La mujer trans asesinada brutalmente hace un par de días.
Las mujeres chihuahuenses salieron a las calles, las hicieron suyas y reclamaron e impusieron su mensaje, “este es el verdadero movimiento de mujeres”.
Enfrente, el Palacio de Gobierno debió cimbrarse.
Marcharon por su seguridad, la justicia, la igualdad de derechos y condiciones en México, marcharon para demostrar su enojo, “marchamos porque podemos, porque somos el grito de las que ya no están”.
Los puños en alto, mandaban el nuevo mensaje: Aquí estamos, libres y “se va a caer”. Punto, hasta aquí.

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Comments (2)

  1. Ana Rojas

    Excelente reseña, únicamente y muy importante faltó mencionar las pintas a favor del aborto y el posicionamiento de Marea Verde quien lo mencionó en una parte de su discurso. Es parte de la historia,estuvo presente y en el transfondo de los grupos impulsores de esta marcha.

    • Gracias por agregar eso, mencionamos una de las frases de las pintas sobre el tema y no pudimos escuchar el posicionamiento de Marea Verde al tener que retirarnos del Ángel. Gracias por su apoyo y por leernos.

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