Conmociona a Chihuahua muerte del escritor y defensor de las lenguas indígenas Enrique Servín

Otra vez abril

Pronto será otra vez abril
El aire
el sol
la tierra
la dulce lluvia
habrán de repetirse
como lo han hecho por tanto tiempo.

Tú mismo
habrás de volver a las andadas.

Así que prepárate para la emergencia.

Y la emergencia será
enamorarte otra vez de alguien
levantar árboles de la nada
sacar canciones de las piedras

ser fuego feroz, quemándote
tú mismo
en el intento.

Poema de Enrique Servín

Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- Poco antes de las ocho de la noche de este miércoles, la conmoción se apoderó del medio cultural estatal tras darse a conocer la muerte del reconocido gestor cultural y experto en lenguas maternas, Enrique Servín, cuyo cuerpo fue localizado sin vida en su domicilio, en circunstancias aún no esclarecidas por las autoridades.
Enrique Alberto Servín Herrera, políglota, escritor, traductor y reconocido a nivel internacional por su lucha en la conservación de las lenguas maternas nació en la ciudad de Chihuahua en 1958, estudió la Licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma de Chihuahua, y la maestría en Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, Unidad Chihuahua. En 1996 obtuvo el Premio Chihuahua de Literatura en el área de poesía por Elogio para los dedos y otros poemas.
Actualmente se desempeñaba como Coordinador del Programa Institucional de Atención a las Lenguas y las Literaturas Indígenas (PIALLI), en la Secretaría de Cultura de Chihuahua.
Fue coordinador del taller de poesía Gilberto Owen, editor de Flor de Arena y Solar, traductor del árabe, catalán, francés, inglés, polaco, portugués y ruso. Becario del FONCA, creadores con trayectoria, 1998.
Una inmensa trayectoria que incluye la publicación de los libros “Rarámuri Ra’ichabo: hablemos el tarahumar” (2004), “El agua y la sombra” (2004) con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía “José Fuentes Mares”, otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y “Anirúame historia de los tarahumaras de los tiempos antiguos” (2014) con el que se hizo acreedor al Premio Internacional de Mito, Cuento y Leyenda “Andrés Henestrosa”, otorgado por la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (SECULTA).
Servín, al presentar la edición de ese libro dijo, “las sociedades no pueden prescindir de los mitos. Las sociedades voltean a los mitos constantemente sobre todo en épocas de crisis, porque los mitos les dan seguridad en sí mismas, les dan identidad, son grandes estandartes identitarios”.
Fue coautor de los libros “Luces y Voces del Desierto”, “Chihuahua: Historia de una Ciudad” e “Imágenes para un reencuentro”.
Recibió el Premio L. Gaboriau de Traducción Literaria, (2014) otorgado por el Banff Centre del Consejo Canadiense de las Artes, por su trabajo como promotor de textos traducidos a las lenguas indígenas del estado de Chihuahua.
En 2006 fue invitado por el Departamento de Estado del Gobierno Federal estadounidense a participar en el Programa de Visitantes Distinguidos y en 2008 por el Real Ministerio de Asuntos Extranjeros de Noruega para participar en la Conmemoración del 200 Aniversario del Nacimiento de Henrik Wergeland, el poeta nacional de Noruega, en la Ciudad de Oslo.
Escritor, poeta, traductor y defensor de las lenguas indígenas y además de luchador por la difusión y conservación de la cultura de los pueblos originarios, comentó en 2016, “ojalá que los mexicanos estemos a tiempo de cambiar nuestras políticas, sobre todo las educativas, que han sido tan poco democráticas con los pueblos indígenas, para lograr la preservación de nuestra diversidad”.
De andar pausado pero con una ágil mentalidad llena de anécdotas que daba a conocer con “pelos y señales”, lo que lo convertía en centro de atención.
Analista de todos los temas, su muerte contrasta con su última publicación en redes sociales sobre la cinta Joker, “La actuación soberbia de Joaquin Phoenix, cuyo emblema más memorable tal vez sea el momento en que, notando que está herido, toma su propia sangre con sus manos y se dibuja en el rostro la sonrisa grotesca de la burla y el triunfo”. Punto hasta aquí.

Amigos prenden veladoras en su casa.

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