Ana Torroja le da a los masivos del FICH 2017 la esencia que faltaba: La empatía público-artista

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Carlos Urquidi G.

Chihuahua, Chih.- El cierre de eventos masivos en la capital del 13º. Festival Internacional Chihuahua alcanzó su máximo clima en asistencia, cerca de 10 mil, y en aceptación, vía la presencia de la cantante española Ana Torroja, quien retomó las grandes canciones de catálogo del desaparecido grupo Mecano para vencer y convencer a la audiencia.
‘‘La fuerza del destino’’ inició la noche musical llena de recuerdos con los temas del grupo que adelantado a sus tiempo, se convirtió en la revelación del pop/tecno en la escena musical mundial, Mecano, de 1981 a 1992.
La vocalista hizo gala de su dominio del escenario y de su característico timbre vocal para inmediatamente lograr la empatía con el público, además de que no reparó en agradecer, ‘‘Gracias por invitarme a su fiesta, ustedes son los anfitriones’’.
‘‘Amo a México, amo a Chihuahua’’.
La cantante, acompañada por una banda de músicos mexicanos y llamativos elementos escénicos, no recurrió a artilugios para interpretar los harto conocido temas de Mecano, hasta pareciera que a su lado estaban sus ex compañeros de Mecano, José María y Nacho Cano, aunque tampoco le hicieron falta, aquí la estrella eran las letras de canciones como, ‘‘Hoy no me puedo levantar’’, ‘‘El 7 de septiembre’’, ‘‘Barco a Venus’’, ‘‘Entre el cielo y el suelo’’, y las muy logradas y emblemas generacionales, ‘‘Mujer contra mujer’’, ‘‘Cruz de Navajas’’ e ‘‘Hijo de la luna’’.
Hubo fiesta también con, ‘‘Ay qué pesado’’ y ‘‘Maquillaje’’.
El concierto se alargó, mostrando a una Ana Torroja feliz y complaciente, al grado de complacer las peticiones de sus seguidores, ‘‘Esa no la recuerdo pero si me pasan un teléfono con la letra, te la canto’’, le dijo a un niño, y se la cantó.
‘‘Ustedes sí que me la ponen difícil, me pasa que algunas se me olvidan’’.
Atenta a todo, la mujer que también tiene una solida carrera en solitario preguntó sobre el juguete de luz azul que surca el cielo, ‘‘Qué es eso que brilla, yo también quiero uno, que alguien me aparte uno’’. Su deseo fue cumplido por una fan.
Un leve cambio de vestuario fue necesario para cerrar con ‘‘Me cuesta tanto olvidarte’’.
La noche terminó con juegos pirotécnicos.
Ana Torroja sabe bien su oficio, lo disfruta y lo hace disfrutable, dándole así a los masivos del FICH 2017 la esencia que le faltó en todos los eventos: La empatía público-artista. Punto, hasta aquí.

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