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Chihuahua, Chih.- Hoy se cumplen dos años del asesinato de Enrique Servín Herrera, escritor, políglota y defensor de las lenguas indígenas, “son también dos años de impunidad por el crimen cometido contra su vida, que nos arrebató al hijo, al hermano, al amigo, al maestro, al intelectual, al funcionario, al políglota, al poeta, a este ser profundamente sensible y entregado a la defensa de los derechos lingüísticos y culturales de los pueblos originarios, con amplia trayectoria y reconocimiento en la cultura local, nacional e internacional. Dos años de impunidad, sin justicia ni reparación por este hecho. Los resultados de las investigaciones han brillado por su ausencia y seguimos sin saber quién es el culpable de su asesinato”. 

La regidora Elvira Villareal Torres insta a las autoridades de la Dirección de Seguridad Pública Municipal para que cumpla con velar y garantizar el derecho a la vida y la seguridad de todas las personas de la comunidad chihuahuense, que aborde de manera particular y con perspectiva de derechos humanos y de género los crímenes de odio, “llamo también a la sociedad a reconocer que estos crímenes tienen una dedicatoria particular, y que esa dedicatoria es para todas las personas, no solamente para quienes no siguen una manera particular de vivir. Es la dedicatoria de la impunidad, de la burla social, del desprecio a las circunstancias que se rechazan Como amiga personal de Enrique Servín Herrera, comparto en privado el dolor por perderlo, me uno a su familia en un abrazo y me sumo al nutrido grupo de personas que mantienen vivo su recuerdo y su ejemplo”.

“Enrique mantuvo un compromiso auténtico para impulsar la preservación de las lenguas de los pueblos originarios y un amor incondicional hacia la palabra, la belleza, la diversidad, las gastronomías y los paisajes sociales y humanos que alimentan el espíritu y la conciencia. En este día, recordamos no solo la fatal noticia de su muerte, sino la vida  entera de Enrique, y sus frutos: en su familia, amigos y su hija e hijo, en sus historias memorables, en el reciente festival de poesía que lleva su nombre, el trabajo de sus amigos y amigas por mantener viva su memoria y desde el espacio ciudadano continuar en la exigencia de justicia”. 

Villareal Torres agrega que el caso de Enrique no es el único, “su día no es solo suyo, sino de muchos que, como a él, les han cobrado con la vida el hecho de atreverse a ser diferentes en un medio donde no se respeta la diferencia. Creemos que este crimen forma parte de los denominados “crímenes de odio” que han asolado a nuestra comunidad y siguen ocurriendo en una sociedad intolerante, discriminadora y excluyente. Las autoridades han carecido de sensibilidad y eficacia para investigar y concretar las sanciones del caso, aprehender a los culpables y aplicar la ley”. 

En una sociedad machista, donde predomina la visión de grupos tradicionalistas, con los sesgos y resabios de la misoginia, el sexismo, la homofobia, la bifobia, la transfobia y la lesbofobia, es indispensable contar con un órgano especializado en la investigación de los crímenes de odio. Así mismo, es urgente visibilizar la ocurrencia de estos asesinatos y tener una estadística clara al respecto. 

“Hacemos un llamado contundente a la Fiscalía del estado de Chihuahua, que desde hace dos años tiene a su cargo la carpeta de investigación, para demandarle que rinda cuentas a la sociedad sobre lo que sucedió aquel nueve de octubre de 2019, y para demandarle que cumpla su palabra y su obligación de hallar a los responsables que le han arrebatado la vida específicamente a hombres cuya orientación sexual es vista como un tabú y una ofensa”. Pero la ofensa es otra: es que las autoridades aún no den con los responsables de estos crímenes y que los procesos y procedimientos dilaten aún más el tiempo para hacer justicia. El caso de Enrique ha tenido cierto eco por la trascendencia pública de su persona y el inmenso dolor que nos generó a familiares, amigos, conocidos. Sin embargo, no ignoramos que son muchos los casos ‘anónimos’ que ni siquiera han presentado avances ni mucho menos seguimiento o base social que haga presión, reclame justicia y mantenga fresca la memoria. 

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