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México- La Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), transmitió ayer la ópera “Los cuentos de Hoffmann”, de Jacques Offenbach (1819-1880), producción del año 2019 de Ópera de Bellas Artes, dedicada a la memoria de la soprano mexicana Violeta Dávalos, fallecida el pasado 18 de febrero.
Dicha obra fue la última participación de la cantante en una producción operística, cuya presencia estaba asegurada para la ópera “Ambrosio”, de José Antonio Guzmán, en mayo de 2020, y que fue pospuesta debido a la contingencia sanitaria ocasionada por el COVID-19.
La madre de Antonia, en “Los cuentos de Hoffmann”, fue el último papel en un título operístico que desempeñó Violeta Dávalos Lara, después de más de 40 papeles encarnados en su amplia carrera profesional. Las heroínas más entrañables para la tesitura de soprano lírico-spinto fueron representadas a lo largo de una trayectoria que fue truncada en plena madurez vocal e interpretativa. Su talento la llevó a iniciar una importante carrera a edad muy temprana. Con apenas 19 años cantó el papel protagónico de la ópera “Aída, de Giuseppe Verdi, en una producción monumental que giró en diferentes espacios de México.
Sus representaciones de algunas de las más relevantes heroínas operísticas fueron creaciones que trabajó con disciplina, de la mano de diferentes directores, cincelando cada uno de esos personajes que hizo suyos: Tosca, Cio-Cio San, Mimi, Violetta Valéry, Leonora, Lina, Donna Anna, Salud, Leonora-Fidelio, Santuzza y Nedda, son algunos de esos nombres que cobraron vida a través de su poderosa voz y presencia escénica, entre un repertorio de más de 40 títulos operísticos que representó en los principales escenarios de México, así como en muchos otros de Estados Unidos, Europa y América Latina.
La ópera mexicana pierde también a quien, sin duda, ha sido su exponente más profusa. Desde los estrenos mundiales de las óperas “Ambrosio”, de José Antonio Guzmán; “Alicia y brindis por un milenio”, de Federico Ibarra; hasta otras que representó con toda su maestría, como “Ildegonda”, de Melesio Morales; “El regreso de Orestes”, de Roberto Bañuelas; Tata Vasco”, de Bernal Jiménez, y “Atzimba”, de Ricardo Castro, entre muchas otras.
Sus actuaciones en zarzuela, oratorio, música sinfónico-vocal y recitales fueron frecuentes a lo largo de su carrera. Su interpretación personalísima, llena de detalles, matices y profundidad se conjugaban con su voz, personalidad y temperamento, para hacer de las suyas presentaciones inolvidables.
Recibió numerosos galardones a lo largo de su vida: el Premio Nacional de la Juventud, así como los primeros lugares en los certámenes nacionales Carlo Morelli, Fanny Anitua, Francisco Araiza y Jóvenes Intérpretes de la Orquesta Sinfónica del Estado de México. Ganó, asimismo, el primer lugar en el Concurso Iberoamericano de Canto y fue finalista del Concurso Internacional Luciano Pavarotti. La Unión de Cronistas de Música y Teatro reconoció su trabajo otorgándole el Premio a la Excelencia, por su desempeño en el campo operístico.
Egresada de la Escuela Nacional de Música de la UNAM (hoy Facultad de Música), Violeta Dávalos inició sus estudios musicales desde la niñez, especializándose en flauta de pico, instrumento que dominaba en sus diferentes modalidades. A sugerencia de sus maestros que la oían cantar las melodías que tocaba con las flautas, se inscribió en la materia de canto, en la que habría de encontrar el más poderoso y elocuente instrumento en su propia voz. También encontró a su principal guía en este difícil camino, el maestro Enrique Jasso.
Violeta Dávalos deja, para ventura de la memoria sonora de nuestro país, una discografía que abarca la ópera “Ambrosio”, de José Antonio Guzmán; “Tata Vasco”, de Miguel Bernal Jiménez;Cantata Homenaje a Juárez, de Blas Galindo; la “Novena Sinfonía”, de Ludwig van Beethoven con la Orquesta Sinfónica del Estado de México, bajo la dirección de Enrique Bátiz; una “Gala Óperística” y la ópera “Ildegonda”, de Melesio Morales, ambas bajo la dirección de Fernando Lozano. Esta última, premiada con el Orfeo de Oro otorgado en Francia por primera ocasión a una grabación extranjera.

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