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Fotografías propiedad de Reuters

Estados Unidos- Los hechos violentos de hoy en Estados Unidos que terminaron en un el asalto al Capitolio, comandados por la voz del aún presidente Donald Trump recibieron la condena general: “una vergüenza nacional”, “antiestadunidense”, “un intento de golpe”, “una insurrección alentada por el presidente de Estados Unidos”.
El asalto a la sede del Congreso se prolongó durante horas y dejó al menos cuatro víctimas mortales, entre ellas Ashley Babbit, la veterana de San Diego que sirvió por 14 años en la Fuerza Aérea, recibió un disparo en el pecho.
Trump, que no acepta su derrota en las pasadas elecciones usó sus redes sociales para dirigir el ataque y nunca pidió que cesara, consiguiendo que plataformas como Twitter, Instagram, YouTube y Facebook bloquearan sus cuentas oficiales por incitar a la violencia.
El presidente electo, Joe Biden, llamó a Donald Trump poner fin a este “estado de sitio”, agregando que, “es un asalto contra el imperio de la ley como pocas veces se ha visto, contra una de las instituciones más sagradas de los Estados Unidos. Las escenas de asalto en el capitolio no representan lo que es Estados Unidos”.
Además de que, “permítanme ser muy claro: las escenas de caos en el Capitolio no representan quiénes somos. Lo que estamos viendo es un pequeño número de extremistas dedicados a la anarquía. Esto no es disensión, es desorden. Limita con la sedición y debe terminar. Ahora”
La vicepresidenta electa, Kamala Harris, publicó, “me uno al presidente electo Joe Biden para pedir que se ponga fin al asalto al Capitolio y a los servidores públicos de nuestra nación y, como él dijo: permitan que avance el trabajo de la democracia”.
El vicepresidente, Mike Pence, rompió sus relaciones con Trump de forma pública y reanudó el conteo de los votos electoral y afirmó que, “frente al vandalismo y la violencia, los legisladores están una vez más para apoyar y defender la Constitución”.
Y fue duro, “la protesta pacífica es el derecho de todos los estadunidenses, pero este ataque a nuestro Capitolio no será tolerado y los involucrados serán procesados con todo el peso de la ley”.

La condena desde adentro de Estados Unidos

El revés es para Trump y para Estados Unidos y las consecuencias ya comienza a verse, los senadores republicanos Kelly Loeffler, Steve Daines y Mike Braun afirmaron que no objetarán la victoria del demócrata Joe Biden obtenido por el Colegio Electoral.
El ex presidente Bill Clinton calificó el hecho como “asalto sin precedentes” al Congreso de Estados Unidos y a la nación, y culpó Trump de fomentar la violencia, “hoy enfrentamos un asalto sin precedentes a nuestro Capitolio, nuestra Constitución y nuestro país”. Agregando que el ataque fue alimentado por “cuatro años de políticas envenenadas y desinformación deliberada. La mecha fue encendida por Donald Trump y sus más ardientes allegados, incluidos muchos en el Congreso, para anular los resultados de una elección que perdió”.
El también ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama publicó un comunicado, asegurando que, “nos estaríamos engañando si tratáramos esto como una sorpresa total”, los incidentes fueron incitados por Trump, quien ha continuado mintiendo sin fundamentos sobre el resultado de una elección legítima”.
Otro ex presidente, George W. Bush comentó que, “así es como se disputan los resultados electorales en una república bananera, no en nuestra república democrática”.
La congresista demócrata Ilhan Omar dijo que está redactando los artículos para un posible juicio político contra el presidente Donald Trump, “no podemos permitir que permanezca en el cargo, es una cuestión de preservar nuestra República y debemos cumplir con nuestro juramento”.
Los disturbios obligaron a decretar un toque de queda en Washington a partir de las 18:00 horas y el Consulado de México en Washington informó que también se impuso la restricción en el estado vecino de Virginia.

Las voces fuera de Estados Unidos se unen a la condena

El primer ministro británico, Boris Johnson, calificó el asalto al Capitolio como de “vergonzosas escenas” y pidió una transición “pacífica y ordenada del poder”.
El Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell, publicó: A ojos del mundo, la democracia estadounidense parece estar bajo asedio. Es un asalto sin precedentes a la democracia de Estados Unidos, sus instituciones y el estado de derecho. Esto no es Estados Unidos. Los resultados de las elecciones del 3 de noviembre deben ser plenamente respetados.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo, “escenas impactantes en Washington. El resultado de las elecciones democráticas debe ser respetado”.
La Secretaría General de la Organizaciones de Estados Americanos (OEA) repudió el atentado, “la Democracia tiene su pilar fundamental en la independencia de los Poderes del Estado, los cuales deben actuar completamente libres de presión”.

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