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España- Los escándalos persiguen a la monarquía española dando visos de un declive eminente y, la decisión del rey Juan Carlos I comunicándole a su hijo, el lunes, su decisión de abandonar España a causa de “ciertos acontecimientos sobre su pasado” tras un reinado de 40 años, ponen más dudas sobre el futuro de la corona española y sus integrantes.
La frase usada por Juan Carlos I, en su carta, fue tomada como una huida del país, ya que desde hace unos meses el fiscal Yves Bertossa de Ginebra, en Suiza, dio a conocer que investigaba un supuesto de 100 millones de dólares a Juan Carlos I de una comisión irregular de 100 millones de dólares por parte de la Casa Real de Arabia Saudita, en 2008.
La “huida” del rey se ha llenado de especulaciones y se dice que el viernes que Juan Carlos I viajó en un jet privado desde Vigo hasta Abu Dabi, pero el Tribunal Supremo rechazó este miércoles tomar medidas cautelares contra el rey emérito por su salida del país, “nuestro sistema procesal no contempla la adopción de medidas cautelares respecto a quien no tiene la condición de investigado”.
El abogado de Juan Carlos, Javier Sánchez-Junco, dijo el lunes, en un comunicado, que el emérito, que sigue perteneciendo a la Familia Real y permanecerá “a disposición del Ministerio Fiscal para cualquier trámite o actuación que se considere oportuna”.
Tras los hechos, el rey Felipe VI se ha distanciado públicamente de su padre y ya anteriormente lo había hecho de su hermana, la infanta Cristina de Borbón, junto con su marido, Iñaki Urdangarín, fueron acusados de apropiarse de dinero público en 2015.
Dos años después, en 2017, Urdangarin fue hallado culpable y condenado a cinco años y 10 meses de cárcel. La infanta Cristina fue absuelta, pero recibió una multa de 265.000 euros (unos US$300.000) por responsabilidad civil y el rey Felipe VI tomó les retiró el título de Duques de Palma de Mallorca por medio de un decreto real.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaró el jueves su apoyo a la Constitución y a la Monarquía pero con un fuerte mensaje, “todo responsable público debe rendir cuentas de su conducta y así sucederá sin excepciones”.
La investigación sobre el rey emérito, se dio a conocer en 2018 tras una grabación divulgada por la empresaria alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, quien además reveló que fueron amantes, en la que se escucha el rey había solicitado una comisión por interceder en el contrato ferroviario con los sauditas y que había escondido el dinero en el exterior.
A la investigación se sumó la fiscalía del Tribunal Supremo español, concentrándose si pudo cometer algún delito relacionado con este caso desde que dejó el trono en 2014, ya que antes de esa fecha estaba protegido por la inviolabilidad constitucional.
Las presuntas comisiones millonarias, las cuentas en Suiza,, las empresas fantasma y hasta el lavado de dinero son las máximas sospechas que pesan sobre el rey, destacándose el presunto pago de unos 100 millones de dólares -unos 65 millones de euros- como comisión por un contrato en Arabia Saudí de una línea de tren de alta velocidad, pone en jaque a la corona española y aunque el actual monarca lucha por mantener la sana distancia de su familia, ante un elemento atípico, la pandemia actual por COVID-19, ya que, desde el lunes, las cifras de contagios se vuelven a situar por encima de los mil casos, todo, en un contexto de rebrotes en varias regiones que las autoridades están tratando de controlar la caída histórica de la economía en el segundo trimestre del año, con un descenso interanual del 22,1%, situándola como la más castigada del mundo.

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