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México.- El Camino Real de Tierra Adentro, el más largo de América en la época colonial y que unió a México con Nuevo México, hoy Estados Unidos, también, era una ruta comercial de 2560 kilómetros de longitud que se mantuvo de forma activa desde mediados del siglo XVI hasta el siglo XIX.
Las caravanas salían desde la Ciudad de México iniciando un recorrido, el cual —si todo salía bien, lo que implicaba no ser atacados por bandidos, no sufrir fallas en las recuas o llevar los víveres suficientes para atravesar el desierto de Chihuahua—, requería más de seis meses para llegar al punto final de aquel itinerario, en Santa Fe, Nuevo México.
En su porción central, se encontraban importantes yacimientos de plata, a esta porción del camino que comunicaba la Ciudad de México con estos yacimientos en Zacatecas se le llamó la “Ruta de la Plata”, o el “Camino de la Plata”; aunque con frecuencia se le llama así a todo el Camino Real de Tierra Adentro, pues la ruta completa tenía acceso a múltiples zonas y ciudades mineras de la Nueva España, productoras de plata y otros minerales, como lo eran además de Zacatecas, Pachuca, Querétaro, Guanajuato, Fresnillo, San Luis Potosí, Mineral del Monte, Chihuahua, Santa Bárbara y Parral, entre otras.
Con aproximadamente dos mil 600 kilómetros de extensión entre lo que fue la capital virreinal y los pueblos más septentrionales de la Nueva España, el Camino Real de Tierra Adentro conmemora, hoy 1 de agosto, 10 años de su inscripción en la Lista de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Real de Tierra Adentro, el más largo de América en la época colonial y que unió a México con Nuevo México, hoy Estados Unidos, fue reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, detrás del expediente que sustentó la distinción hubo un arduo trabajo de 18 años de investigación llevada a cabo por un equipo de hasta 200 investigadores y la voluntad de diversas instituciones.
Este camino servía para transportar la plata extraída de las minas de Zacatecas, Guanajuato y San Luis Potosí, así como el mercurio importado de Europa. En la Colonia permitió el desarrollo de diferentes poblaciones a partir de presidios, hospederías, mesones y haciendas que servían como puntos de apoyo para todo el camino, donde se proveían los viajeros que iban hasta allá, movidos por el descubrimiento de los minerales y después por el comercio, además, los procesos que se desarrollaron durante tres siglos legaron un patrimonio cultural de gran valor que incluye archivos, obras de arte religioso y civil, manifestaciones musicales y festividades, cultura gastronómica y tradiciones orales.
En el marco de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura, expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reflexionan no solo acerca de la década cumplida, sino también en torno a la otra, aquella que, prácticamente, se requirió para elaborar y evaluar el expediente técnico que hizo posible la declaratoria internacional.
En entrevista, Luz de Lourdes Herbert Pesquera, Francisco Vidargas y Rosana Martín del Campo, directora, subdirector y responsable de Proyectos Especiales, respectivamente, en la Dirección de Patrimonio Mundial del INAH, recordaron que la redacción del citado expediente inició en 2001.
Seis años más tarde se dio por finalizado el documento, gracias a la colaboración de académicos, gestores culturales, autoridades y miembros de la sociedad civil de cada uno de los 55 sitios históricos de nuestro país integrados a la ruta patrimonial. Así, en 2008, México presentó la candidatura oficial ante el Comité de Patrimonio Mundial.
“Dada la magnitud del proyecto, en 2009, la UNESCO resolvió enviar dos misiones de evaluación para conocer y analizar la ruta”, puntualizó Vidargas.
Ello implicó el estudio de una variedad de sitios, entre monumentos históricos, paisajes, cuevas con manifestaciones rupestres y pequeñas construcciones de caminería en la Ciudad de México, el Estado de México, Querétaro, Zacatecas, Hidalgo, Jalisco, Guanajuato, Aguascalientes, San Luis Potosí, Durango y Chihuahua.
La inscripción registró como punto de partida la Plaza de Santo Domingo, en la Ciudad de México, y el Valle de Allende, en Chihuahua, como el más norteño de los sitios considerados. Entre ambos lugares existe una amplia variedad de contextos, jerarquizados en ciudades capitales, ciudades medias, pueblos, haciendas, puentes y tramos históricos de caminería. Además, al total de 55 sitios se añaden cinco más: los Centros Históricos de la Ciudad de México, Querétaro, Guanajuato, Zacatecas y de San Miguel de Allende, mismos que, antes de 2010, ya figuraban en la Lista de Patrimonio Mundial.
Francisco Vidargas acotó que los sitios del Camino Real de Tierra Adentro que hoy se ubican en territorio de Estados Unidos no están incluidos en la inscripción de la UNESCO. Se localizan en los estados de Nuevo México y Texas, y son administrados y conservados por el Servicio de Parques Nacionales del vecino país.

INAH dedicará cinco conversatorios virtuales al Camino Real

Además de una serie de actividades, contenidos y espacios de reflexión que se realizarán en cada entidad por la cual transita el Camino Real, con motivo de los 10 años de su inscripción como Patrimonio Mundial, el INAH ha concitado los esfuerzos de sus representaciones estatales y su Dirección de Patrimonio Mundial, para dedicar los lunes de agosto al análisis de este itinerario.
Es así que, mediante cinco conversatorios virtuales se abordarán la historia y las manifestaciones culturales materiales e inmateriales asociadas a esta antigua vía de comunicación, así como a los retos que, desde el punto de vista de la conservación patrimonial, se avizoran para ella.
A las 17:00 horas, tiempo de la Ciudad de México, reconocidos investigadores del INAH, entre historiadores, arquitectos, antropólogos e historiadores del arte, además de especialistas de la Dirección de Patrimonio Mundial de la institución, brindarán conferencias de acceso libre al público en el canal de INAH TV en YouTube.
El primer conversatorio, a celebrarse el 3 de agosto, bajo el título “Camino Real de Tierra Adentro, 10 años como Patrimonio Mundial, comprenderá una reflexión sobre esta declaratoria y la responsabilidad institucional en la conservación y salvaguardia de este itinerario cultural, la cual encabezará el director general del INAH, el antropólogo Diego Prieto Hernández.
El siguiente, “Colonización, resistencia y desarrollo en el Camino Real de Tierra Adentro. Miradas interdisciplinarias”, se llevará a cabo el 10 de agosto, con un análisis del colonialismo de los territorios septentrionales y el trazo de esta vía, desde la óptica de la antropología, la arqueología, la historia y otras disciplinas.
El tercer conversatorio, “Camino Real de Tierra Adentro, hablando en plata”, tocará el origen de esta ruta y sus ramales como resultado del movimiento de expansión de los españoles hacia el norte del territorio mexicano, una vez lograda la conquista de la región central, con el objetivo de buscar riquezas, las cuales hallaron en diferentes vetas mineras; se celebrará el 17 de agosto.
El cuarto, titulado “Camino Real de Tierra Adentro, tributo de fe”, se verificará el 24 de agosto y abordará la consolidación del proceso de evangelización cristiana durante los siglos XVI y XVII, que en el caso de la Nueva España, esta ruta histórica contribuyó enormemente a tal propósito.
Para cerrar el ciclo de conversatorios, el 31 de agosto, se llevará a cabo el denominado “Trayecto de historias y cruce de caminos”, relativo a la importancia de estas vías de comunicación como testigos de la historia, más allá de su relevancia en los ámbitos comercial, agrícola, ganadero y minero.

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